leer,  mirar

(des)memoria

Paso demasiado tiempo mirando por la ventana vidas ajenas, reordenando viejas fotos en las que no me reconozco, excavando en las letras de la persona que fui. Me niego a pensar que el mundo que conocí, sobre el que construí mi existencia, haya desaparecido devorado por la insaciable termita que vive en los calendarios.

Me aferro a esos restos con la tenacidad del náufrago, lo hago fingiendo que todo es normal, que nada ha cambiado, aunque para ello tenga que vivir en la frágil mentira que he creado. Es inevitable, llega una edad en la que es muy tentador empezar a modificar el borrador de lo que fuimos: tomamos el negro rotulador de la desmemoria y cambiamos las fechas, reescribimos personajes, líneas enteras de diálogos. Nos aterra lo que somos, en lo que nos hemos convertido, ¿cómo culparnos?

Desaparezco unos días, muy pocos. Regresaré cuando consiga hacer las paces con el termómetro.

Viajar es una promesa, un suerte de huida circular en la que puedes alimentar por unos días la idea de haber logrado escapar de lo que eres.


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15 Comments

  • BDEB

    Tenemos esa costumbre de mirar al pasado y ver desde aquí que fue mejor. Quizás por lo que hemos hablado muchas veces, porque lo podemos “maquillar” un poco y hacerlo mejor.
    Tienes mucha razón en que hemos cambiado, la vida nos cambia, pero soy de las que piensan que la esencia sigue viva dentro de nosotros y si no nos gusta en lo que nos hemos convertido, habrá que buscarla, sacarla fuera, quitarle las telarañas y recuperar una parte al menos.
    Cuídate mucho Beauseant, disfruta de estos días, captura todo aquello que puedas para después hacer tu “magia” y ya sabes que se te echará de menos 😉
    Un fortísimo abrazo.

  • Joselu

    Reviso estos días películas de Erich Rohmer, son de los años ochenta y noventa, y el espectador asiste fascinado a la presencia de un mundo que ha desaparecido en multitud de detalles. Que no había móviles, que los teléfonos de disco eran fijos, los protoordenadores y los televisores con gruesas pantallas, que la gente se escribía cartas, los modelos de los coches, las calles de París sin inmigrantes, las costumbres, los temas tratados, la concepción de las relaciones románticas, la idea que se tenía de la adolescencia… Todo ha cambiado pero uno siente el aguijón de la nostalgia de un mundo que fue y desapareció. Todo está en continuo estado de cambio. Aferrarse a lo que se supone que fuimos es un ejercicio estéril porque fuimos seres en evolución constante y no tenemos una esencia a la que volver, ni ahora tenemos ninguna esencia salvo el cambio permanente. Esto puede dar pánico porque queremos congelar las cosas para aferrarnos a ellas, pero no es posible y solo causa sufrimiento. Solo existe el presente en evolución continua, es el único elemento de enganche que tenemos. Nada persistirá, nada permanecerá, y saberlo nos libra de la angustia porque solo nos queda sumirnos en la corriente incesante.

  • tyerik

    Quizás sea lo mejor, desaparecer unos días. Yo lo haré este fin de semana pero solo el finde. Por cierto tengo que ponerme un montón de vacunas para desaparecer luego más adelante una semana o lo que caiga en aquellas tierras donde nace el sol. Me llevan, yo soy poco ya de tomarme esas licencias móviles.
    Pero pasarse quince horas en un avión no se yo si…
    Aun así voy a seguir mirándome en la lejanía porque sí, como dices hemos llegado a ese punto.
    Creo que he tirado todos los rotuladores.

    Me engaño.
    Pasalo bien.

  • Toro Salvaje

    Me gustaría decirte que te equivocas, que el tiempo pasado no desaparece, que la gente con la que llegamos a vivir tantas cosas siempre estará y que los futuros pintan todos maravillosos.
    Lo siento, no puedo, es todo lo contrario.
    Que disfrutes del viaje.

  • Beauséant

    Me gustaría estar en tu equipo, BDEB, ya lo sabes. Poder construir algo con la experiencia, algo útil, con suerte, bonito, no sé, algo que pueda sacar del armario y admirarlo y decir, sí, ha merecido la pena. Pero, no sé, a veces parece que todo es una pelea absurda, peleamos contra fantasmas… Unas vacaciones, lo sé, necesito unas vacaciones.

    Creo, Joselu, que alguna vez te hablé de las tempestalidas, un libro en el que las personas primero, y después los países, deciden la época en la que quieren vivir y, simplemente, vuelven a ella, a esas costumbres, a esa forma de vestir que comentas… Todo un ataque de nostalgia, claro que, no me engaño, es peligrosa porque tendemos a quedarnos con lo bueno. En España, por ejemplo, ¿a qué época iríamos?, la ¿posguerra?, ¿los años felices del pelotazo?, ¿alguna de las mil crisis? En el fondo, sospecho, no añoramos tanto esa época como la juventud que tuvimos en esos años.

    Somos seres que evolucionamos, el mundo nos erosiona, nos transforma una y mil veces, la roca no se queja, acepta la erosión, se convierte en otra cosa… Seamos, pues rocas, tienes razón 😉

    Ver el lugar donde nace el sol, tyerik, bien merece quince horas de viaje y tantas vacunas como para convertirte en un alfiletero, no lo dudes. Llegará un momento en que no queramos viajar, que todo nos dé pereza, por eso acumulo fotos, textos, ideas, acumulo todo con avaricia para poder tener algo a lo que aferrarme cuando lleguen esos momentos. No lo dudes, hazlo.

    Sería bonito equivocarse, ¿verdad?, Toro Salvaje, que alguien nos tome de la mano, nos ponga ante la realidad y no sea como la habíamos pensado. Hay personas así, supongo, personas que te hacen ver la realidad más bonita, pero los años pasan y pesan y las personas se pierden, los recuerdos se borran… poco nos va quedando.

  • evavill

    No hay que culparse y sí perdonarse. Solo hacemos lo que podemos. Perdemos mucho, es verdad y es muy duro, pero a veces también aparece algo nuevo.
    Que tengas buen viaje, a ser posible en un lugar fresquito.

  • Beauséant

    Despues, Joiel… ¿volver a empezar?

    Esa es la palabra clave, Citu, los altares que levantamos para deidades que no eran para tanto 😉

    Hacemos lo que podemos, cierto, evavill, me considero una persona posibilista, hago lo que puedo con lo que tengo. Pero, a veces, parece que nunca es suficiente, que siempre falta algo.. hay que saber perdonarse… voy en busca del frío, al menos del fresco, ¿queda algún lugar así?

    Me alegra, miquelcartisano, siempre es bueno tener un motivo para regresar a casa virtual, en la física, espero, estarán las dos felinas…

    Pero, ¿qué pasado?, Cabrónidas, ¿el real o el inventado? Sospecho que tampoco importa mucho, ¿verdad?, mientras puedas creer en él.

  • Mento

    Uhmmm… en tu línea, algunas frases son .muy brillantes en el texto. Y como a estas alturas ya sabes lo que yo añadiría… pues solo te digo que lo vivas y cuando vuelvas nos lo muestras y cuentas.
    Un beso.

  • Beauséant

    Nos conocemos un poco, ¿verdad?, Mento, no sé si eso bueno o malo, pero aquí puedes decir lo que tengas en la cabeza, ya lo sabes, tirones de oreja, palmadas en la espalda, cualquier cosa es bien recibida, faltaría más 😉

  • Doctor Krapp

    La realidad vivida vuelve continuamente como la marea y con ganas de romper los puentes con la que quieres reconducirla o decorarla. No tiene porqué ser una realidad real, porque cuanto más la escondes, más fantasmagórica se vuelve.

    Saludos

  • Carlos Perrotti

    Vuelve pronto con tus hallazgos (huida circular, por dar un ejemplo) Te felicito una vez más…

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