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Nada más aparecer en la terminal sale a tu encuentro un cartel casi tan grande como el aeropuerto. Tanto que es imposible ver en su totalidad la playa que se pierde en el horizonte y el puñado de palmeras ante las que corretean personas felices de cuerpos perfectos. Es una declaración de intenciones, en el exterior el cielo puede romperse en mil pedazos y el viento tomarte por una marioneta rota, pero ese cartel te recuerda que en el algún lado, en algún momento, te espera una arena blanca y un mar azul instantáneo.

El hotel se levanta sobre un acantilado. Es una construcción de los años sesenta, todo plástico y metal, orgullosa y desvencijada. Llena de conserjes mudos y alemanes con eterno aire de vacaciones. Ella casi no ha dicho nada desde el aterrizaje, y se dedica a mirar distraída la pequeña habitación. Ninguno de los dos parece estar en el lugar correcto.

Cuando oigo el ruido de la ducha, salgo de nuevo al pasillo y lo recorro guiado por unas luces tintineando en código morse: «no puedes escapar», parecen decirme. Y tienen razón, porque el pasillo desemboca en una pared blanca flanqueada a un lado por un cuadro con las salidas de emergencia y al otro una foto del pueblo antes del hotel, antes de cualquiera de nosotros. Un paisaje de caminos sin asfaltar y niños descalzos que miran al futuro.

Esos niños, casi desnudos, famélicos y aún así felices, me recuerdan todo el horror que hemos dejado atrás, y sé de forma inconsciente que hay un problema.Nadie nos paga por pensar, sólo por cumplir ordenes. Empezar a pensar es el primer paso para estar acabado.

Doy la vuelta rumbo a la habitación y veo dos cucarachas que huyen asustadas de mis pasos.

Cada mañana ella se levanta al salir el sol. Me da un beso ritual y sale con la ropa vieja y los trastos bajo el brazo. Yo voy más tarde con algo de comida preparada en el hotel y unas cervezas compradas a uno de los niños que deambulan por la playa. Siempre me espera en el mismo sitio, al final del paseo marítimo, donde la playa se rinde al mar y desaparece en un acantilado cercado por una barandilla oxidada.

Me siento a su lado y veo al sol recortar el perfil de las montañas y a los niños con sus juegos indescifrables. Pero ella no dibuja nada de eso; aunque  mira por encima del cuaderno, el carboncillo a su paso sólo deja como rastro un paisaje desolador. Los edificios para ella son ruinas humeantes, el rojizo del sol sobre la arena, el fuego del infierno, y los turistas tumbados en la playa cadáveres y heridos que huyen del Apocalipsis. Eso es lo que ve cuando mira el horizonte, cuando cierra los ojos cada noche luchando por no pensar. Y ningún lugar del mundo podrá evitarlo. Debía haberlo sabido.

Las luces del hotel lo intuyeron antes que yo…

Todos los pasos dados son tu biografía. No puedes escapar de lo que haces, no puedes escapar de ti mismo…

11 Comments

  • Ele de Lauk

    DOS VECES ME OLVIDÉ DE SUMARRRR!!!

    No puedes escapar , por eso vuelvo …

    2 preguntas :
    1.- Las fotos son tuyas ?
    2.-Estás en Facebook ? Hay varios grupos interesantes que publican y difunden cuentos .

    Salut .

  • Tumulario

    ¿Verdad que no?, toda la vuida intentando no ser uno mismo, quisiendo ser alguien diferente y sin conseguirlo, en fin que le vamos a hacer, siempre quise ser alguien mas apasionante y si no podía lograrlo, cuando menos mas atractivo y me he quedado en este, aburrido y convencional, ser anodino.

  • Ybris

    “Empezar a pensar es el primer paso para estar acabado.”
    Me dejas pensando que tienes mucha razón.
    Además de la que sin duda tienes cuando comprendes que no podemos escapar de nosotros mismos y nuestra mirada:
    Tú ves montañas y niños jugando; ella ve paisajes desolados.
    Las luces del hotel ya lo intuían. Tú ya lo sabías.

    Magnífico. Un abrazo.

  • Beauséant

    Hola Ele de Lauk sip, los textos, las fotos, todo es, para lo bueno y lo malo, fruto de los que llevamos adelante la página.. A veces hay fotos mejores para expresar lo que queremos, pero así ahorramos tiempo en licencias y abogados 🙂 Y nop al menos yo no conozco nada de FaceBook, siempre me ha dado un poco de miedo 😉
    (mira que son puñeteras las sumas)

    Pero tenemos nuestras letras y nuestras fotos Tumulario, quizás ninguna sea grande, ni nadie dé una moneda por ellas, pero qué importa, al menos son sólo nuestras ¿no?

    Mejor no te esfuerces laluz, no hay zapatillas tan buenas … Y eso, lo que dice koffee, maquillar las cosas sólo nos ayuda a salir del paso 🙂

    Me das miedo Ybris, desnudas los textos y todo lo que pongo encima de ellos, que es como si no te engañase 🙂

  • laluz

    Hay un error en el código morse. En una n. Será eso por lo que me mal interpretaste. Y lo que dice es: No, no puedes.
    Nunca lo intenté, ni descalza, ni con zapatillas.

  • Beauséant

    sorry laluz creo que ha sido una mezcla de la n con el traductor online de morse que me he buscado 🙂 ahora queda más claro.. mejor nos compramos unos zapatos, unos bonitos, que sólo valgan para ser admirados, no para correr.. ¿te parece?

  • Beauséant

    hundido, Ignis Fatuus, perdido y sin respuestas..

    Eso que comentas Cosechadel66a sólo es una muestra más de lo que el ser humano representa y puede llegar a ser… Nuestro futuro se encuentra en manos de políticos y compañías que nos ven como carne fresca, les importamos mientras puedan sacar algo de nosotros…

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