armisticio

Sigo tus pasos en la casa como el rastro dejado por un animal extraño que camina por el bosque. Una criatura grande y torpe que aún no ha aprendido a convivir con los humanos. Espío por rendijas cuando creo que no me observas, contemplo los objetos que dejas a tu paso como piezas de un rompecabezas que ha perdido la tapa con el dibujo. Tropiezo con ellos, no, no con ellos, tropiezo con algo que tengo en mi interior y que no puedo esquivar.
Aún no me he acostumbrado a tu presencia, quizás nunca lo haga. Has llenado esta casa, que era un mausoleo de ausencias, en un carrusel de ruidos y presencias imposibles de ubicar.
Es extraño ceder ante tantas promesas de soledad. Es extraño firmar un armisticio en una guerra sin enemigos.
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la vida a otra velocidad, y tres
17 Comments
Kansas
Al final, las presencias que de verdad importan siempre llegan a desordenar un poco la casa.
Me ha encantado esta entrada 🙂
Alfred Comerma Prat
Una vez perdida la paz, es mejor aceptar el armisticio.
Joiel
Los objetos inanimados suelen ser sombras alargadas , proyecciones de presencias que llenaron lo frágil.
BDEB
Supongo que ante tantas ausencias cuesta acostumbrarse a una presencia, al contrario también ocurre.
Y luego están esos tropiezos en el interior son peores, quizás porque duelen más, o porque no sabemos esquivarlos.
Un fortísimo abrazo querido Beauseant.
Joselu
Ese desorden que acompaña a pesar de que nos irrite de entrada. Parecería que ha llegado a tu casa un adolescente o alguien especial que anima tus días con su contumacia desorganizada, jajaja.
miquelcartisano
Es extraño ceder ante tantas promesas de soledad…” Y sin embargo se cede, que duda cabe¡
Beauséant
El problema, Kansas, es que el tiempo nos vuelve huraños, nos mete muy dentro del caparazón y cuesta convivir con el desorden ajeno. Pero, claro, qué sería de nuestras vidas sin un poco de movimiento, ¿verdad? Un abrazo y muchas gracias.
En especial, Alfred Comerma Prat, cuando se trata de hacer las paces con lo que somos.
Cierto, Joiel, un rastro que seguir, ¿verdad? Dejan un hueco, un algo que no se puede llenar con otra cosa.
Siempre queremos lo que no tenemos, BDEB, lo reconozco. Cuando hay ausencias queremos presencias, cuando hay presencias buscamos ausencias. Por suerte nadie me hace ni puñetero caso, y el destino me va poniendo y quitando cosas al azar 🙂 No podemos esquivar nuestros tropiezos, con suerte, aprender algo de ellos. Un abrazo, gracias.
Hay gente que es puro caos, Joselu, ¿no te parece? Su sola presencia puede agotar, sí, como un adolescente o un mapache puesto de anfetas 🙂 La edad no ayuda, nos quita las fuerzas para los cambios, para ver su lado positivo.
Dalianegra
No me creo capaz.Tal vez porque me voy fosilizando( ¿se dice así?) Y se necesita un mínimo de flexibilidad para aceptar los cambios.
Afortunado tú, que pese a todo, te atreves.***
Carlos Perrotti
Esa presencia tan ausente o esa ausencia que es imposible dejar de presenciar…
Me encantó la atmósfera que creaste una vez más.
Abrazo hasta allá!!
Citu
Me gusto tu realto. Te mando un beso.
tyerik
Está bien tener compañía, aunque cerca pero no presente. Simplemente saber que late por aquí cerca.
Mónica Frau
Debe ser tan difícil adaptarse a una nueva compañía como a la repentina ausencia de quien vino acompañándonos largo rato. Un abrazo
Mento
A mí me encanta esta versión tuya de rastreador. Me toca el corazoncito que aún sigue debajo de las corazas. 😊
Gabi C S
Entiendo que tienes otro gato. Y , por la foto, que le gusta el agua.
Abrazooo
Beauséant
Fosilizando, anquilosando, DALIANEGRA, endureciendo el corazón, sí, se llama de muchas formas. Cuesta salir del caparazón y, la verdad, no sé si siempre merece la pena pero, claro, hay que arriesgarse para saberlo, ¿verdad?
Ausencias, presencias, Carlos Perrotti, lucecitas que se encienden y se apagan.. Muchas gracias.
Muchas gracias, Citu, me alegra verte por aquí.
Esa es una actitud muy felina, tyerik, reconozco que me pasa, me gusta levantar la cabeza y sentir compañía, pero sin agobios 🙂
Es un debate habitual, Mónica Frau, ¿es mejor conocer algo y perderlo, o no conocerlo nunca y ahorrarte el disgusto? Aún no tengo una respuesta para esa pregunta, supongo que nadie la tiene, ¿verdad?
De vez en cuando, Mento, intento cultivar mi lado tierno, ese que anda por algún lado, porque me aterra que el caparazón se endurezca demasiado y ya no pueda entrar, ni salir de ahí 🙂 Muchas gracias
Lo has descrito muy bien, Gabi C S, siempre sabes hilar muy fino, me encanta esa faceta tuya.
Toro Salvaje
Yo nunca estoy contento.
Si estoy solo tiendo a aburrirme, si me rodea mucha gente sólo pienso en escapar.
A ver si el problema soy yo… apostaría que sí.
Beauséant
En caso de duda, Toro Salvaje, el culpable siempre está en el interior. Ya sabes lo que opino sobre eso de “conócete a ti mismo”, mejor no, que lo mismo no me gusta lo que veo.