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tan grande como el mayor de tus miedos

tan grande como el mayor de tus miedos

Crecí demasiado solo en medio de bosques enormes que aún no habían probado el acero y la furia de nuestras máquinas de supervivencia. Los bosques llegaban casi hasta los patios de nuestras casas y era fácil perderse entre ellos; con apenas cerrar una puerta a tus espaldas ya te encontrabas en medio de un mundo distinto, con sus propios ruidos y olores.

A mi me aterraban, pero no era el miedo, era algo que viajaba aún más rápido que el propio miedo.

Era joven y aún pensaba que los temores son algo a lo que te enfrentas, no algo de lo que huyes a todo velocidad. Por eso me obligaba cada día a llegar un poco más lejos en su interior. A veces en mi recorrdio veía un viejo molino o un resto de pisadas y sabía que no era el primero en pasar por allí, pero cuando todo quedaba en silencio era fácil creer que no había ni una sola persona en todo el mundo.

Deje de tener miedo a aquellas inmensas murallas de vegetación cuando empecé a entrar en ellas con una cámara de fotos entre las manos. Me sentía protegido por aquella pequeña caja llena de luz y magia que dotaba de un objetivo a mis excursiones.

Las imágenes, las palabras siempre han sido para mi un arma, pequeña y débil pero necesaria para enfrentarme a todo aquello que no he logrado entender en la vida.

Si consigues conjugar con palabras el mayor de tus miedos lo acabas convirtiendo en algo real, algo palpable a lo que puedes enfrentarte. Quizás sin éxito, claro, pero la vida es simplemente pelea, el éxito o el fracaso es algo secundario.

Al fin al cabo mis palabras y mis imágenes nunca han sido tan grandes como el mayor de mis miedos.

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14 Comments

  • Brisa

    Hasta los miedos los expresas con belleza amigo. No estoy segura de si deseo convertir mis miedos en algo real, igual mejor soltarlos y dejarlos ir, aunque no siempre soy capaz…y mejor hacer el amor con la vida que la guerra ¿no….? 😉

    Un abrazo

  • kadannek

    Qué maravilloso aterrizaje nocturno he tenido cayendo en tu espacio. Qué preciosidad de fotos, de bosque, me abruma su grandeza, su misterio, la santidad majestuosa en su espesura, en su ramaje, en su profundidad. Pero tus palabras me traspasan, me hieren casi al punto de gritar por dentro o de guardar un silencio solemne. Gracias por estas reflexiones tan honestas y sabias.

  • Beauseant

    El problema, Toro Salvaje, es que cuesta tiempo encontrar el nombre para ciertas cosas 🙂 así que es fácil tener miedos dando vueltas que aún no tienen nombre, pero es cuestión de tiempo, Brisa, al final a todo le acabamos poniendo un nombre, ¿no? creo que debe ser algo innato al ser humano esa manía de fiscalizar y verbalizar… Incluso cuando hablas del amor o de la guerra, estás metiendo cosas en sacos, en cajitas.. O quizás es que yo le doy demasiadas vueltas a todo (eso casi seguro)

    Ese es un buen resumen para el texto, Isaac

    Muchas gracias, kadannek, en España casi no quedan bosques de esos que te hagan sentir pequeño nada más verlos, pero no importa, porque casi cualquier bosque, cuando queda en silencio, produce esa sensación.. Es agradable estar con una cámara al lado…

  • Anonymous

    La persona que cada día se enfrenta a sus miedos, esos miedos, que para cualquier otra persona nunca llegarán a serlo, es un valiente, precisamente por eso, por enfrentarse y darles la cara cada día.

    Un Saludo.

    AbuMariCruz 🙂

  • AbuMariCruz :)

    La persona que cada día se enfrenta a sus miedos, esos miedos, que para cualquier otra persona nunca llegarán a serlo, es un valiente, precisamente por eso, por enfrentarse y darles la cara cada día.

    Un Saludo.

    AbuMariCruz 🙂

    Por cierto, me olvidé comentarte, que las imágenes son preciosas.

    AbuMariCruz 🙂

  • Beauseant

    No recuerdo quien lo dijo AbuMariCruz, pero a las personas hay que juzgarlas por el tamaño de aquello a lo que se enfrentaron. Una hormiga no es nada, pero si lo mides respecto a contra lo que se pelea es un gigante 😉 Ya veo que te has pegado con el sistema de comentarios, lo siento.

    Supongo que el miedo, Isaac es un mecanismo de autodefensa que nos ayuda a seguir vivos la mayoría de las veces y en otras muchas nos impiden hacer o ser lo que de verdad nos gustaría. Es decir, que no nos conviene perderlo, pero tampoco alimentarlo.

    Muchas gracias, Yo he optado por rendirme, Virgi pero como te pierdas en ellos al caer la noche la cosa cambia y mucho 😉

  • Athenea

    A veces dando forma al silencio y a cada momento logramos identificar lo que se/nos mueve.
    Logramos sentirnos protegidos en cierta medida.
    A veces, una de las sensaciones mas desagradables a la que nos enfrentamos es la de no ser capaces de poner nombre a algo, no poder expresarlo y así hacerlo palpable.

    Me siento identificada con tus letras.

    Un abraz✴ de luz

  • Maman Bohème

    Tuve muchas casas, creo que dos de ellas estaban en medio de bosques. Cuando eres pequeño eres más temerario y no tienes miedo a casi nada. Pero un poco más mayor, cuando tomas conciencia del mundo, todo lo mágico aunque sea terrorífico, pasa a ser un miedo humano. Los miedos humanos que nos cercan y nos limitan.
    Yo siempre escribí para liberar diferentes sentimientos.
    Que bellas fotos siempre…

  • Beauseant

    Gracias, Athenea, siempre he creído en la fuerza de las palabras para conjurar los miedos.. No dejan de ser reales, pero pasan a ser conocidos, algo que de alguna forma puede manejarse….

    Qué bien explicado, Maman Bohème habría quedado genial en la entrada. Muchas gracias.

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