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sigloveintiuno

En cada esquina acecha el barullo de todo lo que debo echarme a la espalda y todo lo que me convendría olvidar. Mi capacidad para distinguir ha menguado vertiginosamente con los años. Eso y todo lo demás. No hay tiempo. Ya no, querido. El reloj me mira con cara de pocos amigos. Me doy al rimel y a los milagros en frasco antiedad, y me voy mimetizando con el ácido relumbre de una bonita mentira que se contempla en el espejo. Mi perro mira desde el balcón hacia la otra orilla de la tarde. No espero a nadie. 1940. Ya no espero a nadie. Hago pruebas para televisión donde buscan a gente joven y guapa…ya sabes, por el placer de decirles NO. Ya puedo vivir sola. Puedo enviarme un correo y prepararme una romántica cena. Soy la única superviviente. La única exiliada en mi paraíso demente.

11 Comments

  • Lena

    No hay como la soledad escogida.

    Dos cosas me fascinan:

    La cruel sinceridad de admitir el placer de decir no y la frase metálica y afilada de cierre:
    La única exiliada en mi paraíso demente.

    Buenas letras. Muy buenas.
    Un beso!

  • Carmen

    Buenos días, disculpa por dejarte un comentario pero no encontre tu correo de contacto, mi nombre es Carmen y quisiera hacer un intercambio de enlaces con su pagina web, la mia es http://www.coches-es.com/noticias

    Si usted acepta su pagina aparecerá aquí: http://www.coches-es.com/noticias/paginas-amigas/

    Quisiera que el enlace de mi pagina aparezca en su portada o en su web de páginas amigas bajo el título coches, además mi página es una de las primeras en aparecer cuando se busca en Google.es la palabra COCHES, y la primera en aparecer en otros países. Puedes escribirme a kmiux6@gmail.com si deseas contactarte conmigo. Gracias por su tiempo.

    Saludos

  • Tumulario

    Pero a pesar de todo sabemos que es mentira, que salimos a la calle, uno de cada dos días, buscando una sonrisa, que hemos pasado las horas muertas esperando en la esquina de la barra del bar, esperando que llegase esa a la que no hemos conocido todavía.

    Aullamos a la luna, desde el balcón, esperando que el grito llegue a alguien que nos haga compañia en nuestra escogida soledad, y llegan días en los que nos quedamos con las ganas de romper la botella, ese que junto con el perro, se ha convertido en nuestra única compañía.

    Un abrazo desde el túmulo

  • Ybris

    A veces no sabemos qué hay que recordar y qué hay que olvidar. Nos crea confusión porque nunca nos resignamos al convencimiento de que no está en nuestra mano el elegir.
    Y al final preferimos aislarnos y engañarnos simulando a solas que somos quienes queremos ser.
    O quienes quisimos ser.

    Perfecto, como siempre. Un abrazo.

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