leer,  otra vida

Regresando a Itaca

En la vieja librería del salón, justo antes de llegar a las ajadas revistas de mi padre llenas de señoritas que intentan pasar desapercibidas, hay un libro sin tapas que nos cuenta cómo Ulises, empeñado en regresar a Itaca, fundó la ciudad de Lisboa. Quizás ya desesperado de ser un juguete en manos del destino -llámalo Dios si te es más cómodo – o simplemente harto de perseguir una Itaca cada más cercana al terreno de los sueños que al de la realidad.

Mira bien en tu interior, justo a ese lugar que te aterra confesar. El oscuro rincón donde ninguna de las personas que creen haber pasado por tu vida han llegado siquiera a atisbar. Esa parte tuya que niegas, y que es una pequeña isla donde tomos somos un poco Ulises empeñado en vivir hacia atras, luchando por creer que en un puñado de recuerdos distorsionados se encuentra la felicidad.

Esos recuerdos, apenas diez minutos, y entregas toda una vida a intentar repetirlos. A regresar a los sitios donde creíste ser feliz, los viejos lugares, los cuerpos que abandonaste, los que creíste tus amigos para siempre…

El eterno vacío como fuente de respuestas…

Piensa en ello, o mejor aún, no lo hagas, ya no hay tiempo para hacerlo. No busques ahora soluciones, sólo intenta controlar los daños…

Como comprar cuadros para una casa hundida e inundada desde los cimientos.

El libro no acaba de contarlo, pero eso lo sé yo, Ulises nunca volvió a Itaca. Ese final feliz sólo es para los amantes de los finales llenos de perros que siempre recuerdan a sus dueños pese al tiempo y la distancia. Ulises era un cobarde, como tú, como yo, y sabia que la Itaca real sólo sería un burdo retazo de su Itaca soñada.

Se quedo aquí, en Lisboa. Si prestas atención lo puedes ver perdido, caminando sin prisa por alguna de sus innumerables plazas. Convertido en hombre caracol con una casa de cartón a sus espaldas.

No le gusta hablar del pasado. En todo este tiempo, dice, he aprendido a vivir hacía delante. ¿La felicidad?, sonríe con la boca rota, ya no la busco..

No podría reconocerla.





18 Comments

  • Alter Ego

    Bonito, ademas, no es tan descabellado. Lo bonito es que nunca volviera. Supongo que ninguno regresamos igual despues de una ausencia tan larga, o a lo mejor si. Abrazo Filosofico Gratis

  • Eloísa

    La realidad que supera con creces a la ficción. Que sea la felicidad que nos encuentre si es que tiene tiempo y ganas. Nosotros a lo nuestro.

  • Beauséant

    Gran verdad, Ybris, quizás no sea la ciudad más bonita del mundo, Chica triste de la parada de autobús, pero si parece un buen lugar para empezar de cero, sin nombre y apellidos.. La venganza es un lastre demasiado pesado para llevarlo toda una vida…

    Claro, Ipathia, olvidar el pasado requiere grandes dosis de recuerdos.. Pero no soy yo quien para culparle porque hago exactamente lo mismo…

    A mi, alter ego, me gusta pensar que todo lo que no pasa nos cambia de alguna forma, y me gusta pensar que es a mejor, es mentira, claro, pero me gusta pensarlo…

    Gracias, prazsky, aprendimos de los mejores y los copiamos sin descanso 😉

    Por supuesto, Lucía, pero un consejo, nunca vayas a sitios que conoces sin haber estado en ellos.. La realidad no se ajusta al recuerdo demasiado bien… Aunque quizás M nos pueda dar una visión más acertada 😉

    Alguien muy viejo y no muy sabio me dijo una vez: si no has sabido nada de ella es que estará bien… No sé si será tu caso, csrce

    No sé Eloísa esperar a la felicidad es igual de estúpido que buscarla, pero al menos buscarla parece un poco más divertido.. odio quedarme esperando las cosas me gusta darles patadas para que se muevan 🙂

  • la pequeña tortuga

    Ya encontré la felicidad. Ayer mismo la tuve entre los dedos. Incluso hace cinco minutos. En cambio ahora no soy consciente de haberla encontrado…Y sin embargo, mañana sabré que hoy la he vivido de nuevo…

  • Beauséant

    Es una buena decisión Athe en especial cuando terminen de construir Lisboa 😉

    Se acepta el beso con gusto, adictaacruzarenrojo, eso es lo único que, quizás, logre cerrar las heridas…

    Me gusta como suena el portugués, ester, tiene ritmo, melodía, y para nosotros, los hispano hablantes, es falsamente sencillo..

    Claro pequeña tortuga por eso las pequeñas tortugas son seres felices, confunden la felicidad de ahora con la felicidad usada de hace un rato.. Afortunadas ellas que, como Sherezade pueden regresar siempre a los sitios donde nunca estuvieron…

  • Bohemia

    Que bonito escribes, mis ojos han ido bajando de renglón en renglón como por una escalera de tus letras y he llegado hasta el post de la feria…no es la última planta pero me quedé ahí…

    Un saludo

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