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Princesa del bulevar

Lo cazó. Un enorme y sabroso gusano que se defiende retorciéndose entre las garras de acero. La desesperación de quien se sabe perdido. El último cartucho. La última bala. Golpea contra el mármol de la fuente la cabeza de la lombriz hasta convertirla en una masa deforme. Dos segundos. El gorrión levanta la cabeza orgulloso, y sus vidriosos ojos se cruzan con los de la mujer apoyada en el banco. KO técnico. La mujer contiene una arcada, se lleva las manos a la boca y comienza a vomitar un líquido amarillento apoyada al borde del banco. A su lado la gente pasa apresurada dejando ver en sus rostros de piedra la secuencia del asco, el miedo, y la compasión. Apenas hayan dado la vuelta a la esquina ya la habrán desterrado de sus pensamientos.

Cuando su cuerpo deja de convulsionarse se levanta lentamente intentando limpiar las manchas de su vestido de satén. Un precioso vestido de noche azul tan maltrecho como su dueña, y que ahora mismo es una parte más de su inventario de desgracias, formado por unas medias llenas de agujeros, un recuerdo borroso de las últimas doce horas, un feo golpe en la frente, y los brazos llenos de marcas hechas en el baño de algún sucio bar con la rueca de tejer los sueños rotos.

Ya no hay sitio para vosotras, dulces princesas, bajo el cielo metálico de esta ciudad. Condenadas cada noche a buscar sin encontrar alguien que os haga sentir vivas, alguien que aún crea en vosotras y en vuestros pequeños sueños de princesas. Pero nadie los quiere, porque son sueños bonitos, pero incapaces de lucir tan verdaderos como los anuncios luminosos de neón. Reclamos de luz llamando desde el bulevar a una multitud ansiosa de ahogar la razón en los brazos de la locura.

Ella se recuesta en banco con la cabeza apoyada en al respaldo y los brazos extendidos hacia el cielo, respira con dificultad intentando llenar sus pulmones de aire. Yo sólo quería que me mintiesen, murmura mirando hacia el cielo.

Nadie te escucha, a tu lado la gente pasa apresurada dejando ver en sus rostros de piedra la secuencia del asco, el miedo, y la compasión. Apenas hayamos dado la vuelta a la esquina, ya te habremos desterrado de nuestros pensamientos.

10 Comments

  • Fuego Fatuo

    Me encantan los textos que tratan de una sociedad decadente y corrompida, de la frivolidad con la que todos y cada uno de nosotros perseguimos nuestros sueños y de la enorme montaña de m… en la que poco a poco nos vamos sepultando.

    Si quieres bailamos…

  • Maga

    No sé si el hombre está hecho para vivir solo como dices… lo que sé es que cuando está solo no para de lamentarse, como la mujer no para de vomitar…

    La nada está por todas partes, por eso buscamos algo a lo que agarrarnos.

    Me gusta el texto.

  • ipathia

    Nadie nos prometió que la vida fuera bella pero hay que intentarlo; de hecho nos pasamos el tiempo con ese objetivo, lo que no significa que acertemos en la diana. Los gorriones no viven mucho, pero con miguitas y gusanitos tienen suficiente… y encima son libres!.

  • Isthar

    Demoledoramente real este muestrario de sueños rotos, donde la gente pasa, sigue adelante, como lo hace la vida de cada uno.

    Mirar hacia otro lado y seguir con la sonrisa puesta que nos han robado durante sólo unos minustos. El olvido hace su trabajo y nos despoja de la humanidad que ya empiezo a dudar que tengamos. Después todo sigue igual…

    Pd. Vale, lo admito ¡¡suspendí mates! ¿Contento? 😛
    Aunque en mi defensa diré que lo he pusto deprisa y corriendo 😉

  • Beauséant

    el problema, fuego fatuo, de las sociedades corrompidas y decantes es que tan sólo son un reflejo de las personas que las componen… pero en eso hay que darle la razón a la maga, vivir en sociedad quizás sea la forma más lógica de vivir, aunque de vez en cuando nos toque seguir los sabios consejos de isthar, mirar hacia adelante, y no dejar que la realidad nos estropee el cuadro…

    estoo, eloisa, veo más mentiras en la muerte que en el nacimiento, sobre todo en esas muertes de algunas religiónes que dicen ser el paso a una vida mejor…

    cierto ipathia, el comer gusanos debe ser el precio de la lbertad 🙂

  • Cobre

    Es un texto duro y triste, pero es así de real. Aunq esta sociedad, en general, sea una mierda yo pienso dejar q me corrompa lo menos posible.
    Me quedo con mis sueños aunq dudo q en mi caso sean de princesa!, y si nadie los entiende… seguiré soñando y viviendo a partes iguales.

    Un saludo

  • AngelCaido

    Cobre, ¿nunca pasaste sobre una tipo tiado en la calle suplicando tu atención con una limosna?. TODOS estamos corrompidos, aunqeu solo sea por la promesa de unos sueños inalcanzables que “las fuerzas fácticas” nos imprimen a diario usando todos los medios a su disposición.
    Todo vale, todo tiene un precio, ¿no?

  • Beauséant

    ¿sabes Cobre?, uno siempre empieza queriendo cambiar el mundo, y casi siempre acaba rezando porque el mundo no le cambie… Y si, me temo que si, todo tiene un precio, todo y todos, me temo, angel caído

  • uRbaNa poEsíA

    Sí…, somos crueles…, olvidamos lo que “queda feo” en nuestros recuerdos, e intentamos recordar todo aquello que nos embelesó haciéndonos sentir mejores.
    Es decir, además de crueles somos egoístas!
    También se le puede llamar instinto de supervivencia.
    Quién sabe qué será.

    Pobre princesa, “yo sólo quería que me mintiesen” significa prorrogar este mismo momento el tiempo que tardes en descubrir la mentira. No princesa, tú no quieres éso, tú no quieres otro sueño roto más.
    Y no necesitas miradas de caridad de desconocidos para volver a soñar, sólo necesitas dormir un poco, cierra los ojos,… y vuela con el gorrión por encima de sus (nuestras) miradas de gusanos.

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