nunca os vi sonreír

nunca os vi sonreírEstabais muertos. Lo sé porque os vi sonreír. En mis sueños siempre os veo sonreír. Sonrisas perfectas, congeladas en ámbar.

En la vida real no era así. Nunca hubo espacio para las risas en nuestros días. Tuvisteis que morir para verlas aparecer en vuestros rostros de piedra.

Así de cabrona es la memoria, siempre dispuesta a poner un velo, a cubrirnos con bellas mentiras los recuerdos para hacerlos más llevaderos. Cómo fiarse de algo tan frágil, tan dispuesto a engañarnos para evitar hacernos daño. A poner una sonrisa donde nunca hubo otra cosa que mentiras y reproches.

Recuerdo la última noche que te vi. Abrí la puerta y ahí estabas, con el dedo posado con ligereza sobre el timbre al que mirabas extrañado, como si no recordases haberlo posado ahí.

Me voy de la ciudad. Como si fuese algo largamente meditado, una conclusión inevitable a un problema matemático.

Parecías un ángel caído, lo pensé entonces. Una criatura destinada a algo mucho mejor que erró su camino en alguna de las muchas curvas que llenaron nuestras vidas.

Ni tan siquiera me invitaste a irme contigo, una pequeña traición. De alguna forma todos nosotros habíamos dejado de existir para ti.

¿Quién podría culparte?

He buscado en lo del alto del armario fotografías de aquellos años. Un puñado de cartones desvaídos que atrapan fugaces instantes. Es fácil ver ahora, con el tiempo ya vencido, que en aquellas fotos estaba toda la verdad de aquello en lo que acabaríamos por convertirnos. Las fotos no mienten, son incapaces de hacerlo, pero no supimos leerlas a tiempo. Quizás tampoco habría servido de nada hacerlo, a veces todo se reduce a caminar hacia al precipicio sabiendo lo que espera justo al final.

De nuevo la memoria acude en nuestro auxilio para extender un manto protector, para cegarnos en esos momentos de revelación y entregarnos una versión edulcorada de un pasado demasiado horrible para ser recordado. ¿Quién podría culparnos por abrazarnos a ella?… nadie… sólo ese puñado de fotos que pronto serán pasto del pasado.

11 Replies to “nunca os vi sonreír”

  1. Una de las cosas más terroríficas de mi vida fue cuando me enteré de que nuestro propio cerebro nos modifica los recuerdos.
    Cuando lo supe me quedé de piedra.
    Si miro al pasado, a mi pasado… cuánta verdad hay en lo que yo recuerdo?
    Miedo me da.

    Saludos.

  2. Recuerdos, fotografías, sueños… todo engañoso.
    Ya dicen los científicos que el cerebro no es tan fiable ni funciona tan bien como creemos. Pero yo me pregunto si eso es un defecto de fabricación o si esa falibilidad es parte del diseño, y tiene la función, como dices en tu texto, de protegernos.

    Un texto muy interesante y que da para mucho pensar.

  3. Sí, el texto me gusta. Me gusta su estructura. Me gusta su ritmo. Me gusta cómo lo cierras pero… yo hoy venía buscando otra cosa. Como no tengo fotos a mano, voy a tirar de tu archivo de textos. Siempre encuentro uno que me salva. Hasta de un miércoles tan merdé como este. Abrazo, artista.

  4. Como siempre muy bueno…

    Tendemos a sacar a los muertos a hombros… Nunca decimos lo malo que hicieron, solo lo bonito… Puede que sea mejor así, porque tras la muerte, ya nada tiene arreglo.

    Muchos besos, me ha encantado.

  5. Así es, Toro Salvaje, he tenido la desgracia de tratar con gente con algún tipo de demencia y es aterrador precisamente por eso, porque te cuentan cosas totalmente ilusorias y creen que son ciertas. Aún es peor si empiezas a pensar que puede existir alguna manera de implantarte esos recuerdos en tu vida. Imagina, tienes una vida normal, con sus ilusiones y sus metas y de repente alguien te convence de que has hecho un máster en una universidad madrileña 😉

    A veces, Ángeles, creo que el cerebro esta programado como un circuito eléctrico que intenta evitar las sobrecargas. Cuando ve que estamos a punto de entrar en barrena simplemente intentan protegernos.. aunque el mio a veces parece que quiere verme hacer el idiota 🙂

    Quizás nos leímos la mente, Stand by, porque este no era el texto que estaba en la recámara, pero sí fue el texto que salió… Supongo que me entiendes… Seguiremos intentando buscar un texto que nos salve… un abrazo.

    Gracias, sakkarah, me gusta esa frase de los muertos a hombros. En el fondo es una forma de no reconocer nuestro fracaso, ¿no? Que no supimos entender a esa persona, que no pudimos manejar ciertas situaciones. Es mejor dar una capa de pintura rosa sobre esos recuerdos y aquí no ha pasado nada, ¿verdad?

  6. Tendré que volver otro día para releer estas líneas. Hoy las he leído entre carcajadas, pensando que, o me estás vacilando, o tienes el cerebro mucho más colonizado de lo que pensaba. Y claro, no me he podido concentrar y meter en él. Siempre he tenido la mente dispersa 😉

  7. Ya sabes que a veces olvido tomarme la medicación, La chica triste de la parada de autobús, aunque no tengo muy claro lo que significa tener el cerebro colonizado…. Es más, ni tan siquiera sé si quiero saberlo 🙂

    Gracias, Maria Perlada, las fotografías sirven también para eso. Es cierto que pueden manipularse o interpretarse, pero a la memoria le he más complicado mentirnos con una fotografía delante.. al menos en mi caso.

  8. creo que tener imagenes… o recuerdos nos puede salvar.

    je

    soy un poco dramática y a veces no es que me burle de mi pero
    ojalá nunca me de alzheimer.

  9. Me ha parecido tremendamente interesante tu texto, porque emocionalmente, hay cosas que incluso al contarlas las modificamos para que no parezcan tan malas, o aburridas o que se yo. El cerebro creo que si, nos protege, sobre todo en la infancia que todo queda grabado para siempre y despues sale en el momento menos oportuno. Le sigo dando vueltas a lo que podriamos decir una incapacidad arreglada? Un abrazo amigo!

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