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Mercaderes

mercaderes

Yo los observaba colgada del brazo de mi abuelo. Eran gigantes de ojos cansados que mostraban orgullosos la captura del día para retirarse después a un rincón donde se frotaban nerviosos las manos. Esperaban el veredicto de su trabajo arrancando con esfuerzo y sudor de las mismas entrañas de la tierra.

Paseábamos entre las cajas apiladas y mi abuelo me susurraba los nombres de esas criaturas mitológicas. Ese no es fresco, ese de ahí no vale para nada… me susurraba con el guiño travieso en los ojos de quien lleva mucho tiempo en ese mundo y no ha logrado abandonarlo del todo.

Luego nos retirábamos nosotros a nuestro rincón, y dejábamos paso al extraño ritual de voces y gritos en un idioma incomprensible, gracias al cual las cajas con la captura cambiaban de manos convertidas en dinero. Gritaban y avanzaban ofendidos, siempre a punto para la pelea, heridos en su amor propio, desafiantes y sin miedo. Miedo a qué, parecían decir, ellos que se habían batido con la propia naturaleza y habían vuelto victoriosos. Pero siempre, justo en el último momento, descubrían la farsa, aflojaban los rostros y cerraban las manos aceptando la oferta.

Hoy he vuelto a la vieja lonja, y la he visto llena de de ordenadores con pantallas multicolores donde se mostraban los lotes a los que industriosos compradores iban poniendo precio en silencio con sus pulsadores. Ya no me han parecido sacerdotes de un ritual de siglos, sólo simples y sucios mercaderes poniendo precio al trabajo ajeno.

9 Comments

  • la chica triste de la parada de autobús

    Así que dices que el ritual ha muerto… y yo nunca llegué a verlo. Vaya. Está visto que siempre llego tarde a todo 🙁

  • Bowie

    A mí me pasó cuando volví a la primera casa en la que viví, y cuando pasé un día por mi antiguo colegio. Desde entonces, procuro no regresar a los lugares donde fui feliz

    Va el abrazo

  • Ele de Lauk

    Beauséant : siempre recibo un primer impacto cuando leo sus posts. Después me voy metiendo en el contenido y la empatía me va llevando por caminos hace tiempo transitados , por identificaciones placenteras … Si a Ud. le parece , voy a poner en mi blog un vínculo al suyo , porque creo que es una pena no compartirlo . 🙂
    Salut !

  • Tumulario

    En esta sociedad de robots y ordenadores los oficios pierden su encanto, desaparecen los artesanos convertidos en parte de la maquinaria de producción, por suerte todavia me quedas tu, Beaséant, para tener mi minuto de relax.
    Un abrazo desde mi túmulo.

  • Bito

    Como el tiempo es capaz de pervertilo todo ¿verdad? justo antes de ayer escribí un post sobre este tema, aunque quizás un poco más lioso y menos ordenado. Desde luego que la lonja vista como en su primera descripción, cobra no sólo cierto sentido sino magnitud.

    Me ha gustado mcuho este post, con maestría has sabido reflejar lo que yo no conseguí ni aun nombrandolo.

    Un saludo,

  • Ybris

    Das en el clavo, amigo.
    Y tan bellamente como siempre.
    La primera vez que asistí a una subasta de pescado fue en Cudillero hace unos cuarenta años.
    Cuando volví, no hace mucho, todo era diferente.
    Y saqué esa misma sensación que dices: sucios mercaderes poniendo precio al trabajo ajeno.

    Un abrazo.

  • Inmoderadamente

    Las lonjas tienen, tenían, un encanto especial. Ahora los peces pasan por la cinta electrónica como las maletas en el aeropuerto. Todo se pierde, menos el recuerdo de tu abuelo enseñándote el día a día de los hombres del mar, las mujeres con el corazón desvelado esperando que el mar les devuelva lo que es suyo. Un abrazo

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