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las cuentas nunca salen

las cuentas nunca salen
Cosas que se mantienen en pie como barricada contra las cosas que se derrumban, a eso parecía reducirse todo. Empezaba a cogerle el truco, aunque quizás ya era demasiado tarde para intentar entender nada.

Se asoma a la ventana y cuenta los nubarrones que empiezan a formarse mientras se rasca la barba de cuatro días. Le pica, pero hace demasiado frío para pensar en ducharse y no digamos afeitarse. Tendría que tener el calentador puesto demasiado tiempo y estamos a final de mes.

Hay días que al levantarse le gustaría pensar que aún le quedan muchas cosas en su vida que no han sido demolidas por el paso del tiempo, pero las mayoría de las veces se siente como si un tanque le hubiese pasado por encima y sólo hubiese dejado un surco enorme en medio de un campo embarrado.

Al final todo se reduce a buscar excusas. Una excusa para salir de la cama y otras muchas para vestirte y salir a la calle a fingir que todo es normal.

Que es normal haber trabajado toda una vida para acabar sin poder poner el calentador del agua. Normal el haber intentando construir algo parecido a una vida y que todos a tu alrededor acabasen jodidos. No, no nos engañemos, casi siempre por tu culpa que estabas siempre en el punto exacto donde no tenías que estar.

Todo perfectamente normal.

Si me hubiese muerto hace treinta años nos habríamos ahorrado todo ese cansancio, murmura.

Mueve su cabezota y se niega a seguir esa línea de pensamiento. Mírate, ya empiezas a sentir pena de ti mismo. No eres más que un cartel de derribo al que le han salido piernas y unas orejas llenas de pelos.

Se asoma a la ventana aún con el pijama raído y observa a través del cristal gruesas gotas de lluvia caer sobre un sorprendido ejército de transeúntes que empiezan a desperezar paraguas de colores. Mueve sus manos intentando conjurar el calor e incluso mira al radiador intentando hacerle funcionar aunque sólo sea con la fuerza de sus recuerdos.

Deprisa, debes moverte. No puedes quedarte parado. Todo el día en aquel diminuto apartamento mirando por la ventana y pensando, joder, pensando. Vas camino de los ochenta y aún no has dejado de pensar.

Ha adquirido la costumbre de los viejos de hablar en soledad, dirigiéndose a un público de fantasmas. Es una ficción para mantener a raya a la muerte, para decirle a la negra que dentro de ese cuerpo vencido aún queda un alma que pelea. Pero es una ficción que huele a derribo y derrota anticipada porque los fantasmas rara vez contestan. Sólo sonríen con burla a quien de forma tan desesperada defiende lo poco que le queda.

Hace un frío de tres pares de cojones ahí fuera y ya no quiere seguir durmiendo. Quizás debería acercarse al bar de la esquina. Por algún motivo que no logra entender el dueño le pone siempre un café sin pedirle nada a cambio. A veces, incluso pone un par de magdalenas a su lado como compañía. Apenas han hablado un par de frases pero desde el primer momento el tipo le hizo la radiografía. Tampoco era complicado, sospecha, en el fondo ya no engañas a nadie.

La vida es una larga espera entre un golpe y el siguiente. Por eso al envejecer nos encogemos. Es el cuerpo que busca acomodarse para poder recibir los golpes minimizando el daño recibido. Hasta que al final comprendes que no merece la pena volver a levantarse y te quedas tirado en el suelo como un guiñapo a la espera del camión de la basura.

Y entre un golpe y el siguiente vas enterrando a tus muertos y te sientes triste. Pero es una tristeza mezquina y egoísta porque cada muerto te recuerda que tú eres el siguiente. Cada muerto es una invitación a mirar tu calendario y hacer tus propias cuentas y, ¿sabes una cosa? Exacto…

las cuentas nunca salen.

16 Comments

  • Jo

    Todo parece que es un ciclo y quizá nos hacemos a la idea, pero a veces porque lo vemos demasiado lejano. Claro que, hoy en día yo me puedo morir atropellada o lavando el baño sin esperar ciclos de la vida que por ley “supuesta” debe ser


    lo que si me he dado cuenta es que entre mas crecemos valoramos mas el tiempo o, quizá parece que es que se nos pasa muy rápido.

    con todo la vida es bonita
    aunque a veces parezca una larga fila de supermercado o una cebolla o alcachofa llena de capas

  • virgi

    “La vida es una larga espera entre un golpe y el siguiente”
    Pura lucidez y excelente texto, a pesar de la tristeza y lo demoledor que me ha resultado.
    Pero así es y no hay mucho más que decir, espero que mientras se acerca el próximo golpe, podamos hacer algo gratificante.
    Besos y besos

  • Beauseant

    A veces, Toro Salvaje, creo que pienso así porque me he ido haciendo viejo sin remedio. Pero luego veo las cosas que escribía y decía y llego a la conclusión de que nunca fui muy joven. No, no lo digo con orgullo 😉

    Y es verdad, Jo, una diferencia fundamental es que nos volvemos celosos con “nuestro tiempo”, comprendemos que no lo podemos malgastar y a veces nos volvemos locos intentando “hacer cosas”…

    Gracias, Virgi>, a pesar de todo creo que en la pelea, en que las cosas hay que lucharlas y levantarse las veces que haga falta. Lo mio sería un optimismo desencantado, si es que tal cosas es posible, que no lo tengo muy claro…

  • Athe

    Hace tiempo que la vida es eso aún a pesar de lo pronto que pueda parecer y lo tarde que nos damos por enterados para saberlo ….

    Un abrazo

  • kadannek

    El trasfondo de tu entrada es totalmente contraria de la que acabo de exponer ajajjaja. Pero me agradan las visiones distintas. Cada persona es todo un mundo, con sus galaxias y estrellas, cada quién colisiona a su manera y enfrenta las eventualidades según sus fuerzas o ganas. Me gustaría pedirle a este hombre que siga luchando, aunque se piense derrotado, pues nada se acaba hasta que se acaba, y es mejor tener algo de dignidad y decir “lo intenté. No me rendí, no me dejé ganar”, pero entiendo que hay situaciones en que parece demasiado difícil, aún así, hay que dejar el pesimismo y la negatividad de lado. Siempre se puede formar un nuevo camino con voluntad, aunque no sea perfecto, aunque no sea lo que esperábamos…

  • Isaac

    Bellísimas letras… Las cuentas nunca nos salen… y es porque no dependen de nosotros. A alguien más allá de nuestra comprensión si le cuadran de manera perfecta…

    Paz y Vida

    Isaac

  • Beauséant

    Yo creo en la pelea, kadannek por encima de todas las cosas. Aunque te sepas con las armas del perdedor, aunque no puedas lograr algo, toca seguir buscando, seguir intentando.. Lo mio es una especie de optimismo desencantado, hay que buscar la victoria aún cuando no tengas ni idea de cómo llegar a ella.. el hombre de la historia quizás bajo los brazos demasiado pronto, o simplemente esta tomando un respiro para empezar de nuevo 😉 O, como dice Isaac, esta buscando a ese ser con un cuaderno donde están apuntadas todas las cuentas pero, si no depende de nosotros, ¿por qué luchar entonces?, ¿no podríamos simplemente sentarnos y esperar?

    Hay mucha gente así ¿verdad?, Toro Salvaje gente que hace cosas fuera de su edad, que son incapaces de asumir el rol que les toca y siempre parecen estar u paso por delante de donde deberían. La sociedad, nosotros en general, no tenemos piedad con ellos.

  • Maman Bohème

    Tu historia me hace pensar en muchísimas cosas distintas. Porque son un millón de ideas y pensamientos que dan en el corazón.
    Me sonrío, porque recuerdo en lo que pensaba cuando tenía dieciséis años y escribía en mis libretas.
    Tenía la idea de morir joven…a los cuarenta…luego, volvía a escribir que lo fácil era morir joven. Que lo verdaderamente difícil y terrorífico de la vida era ver como pasaban los años, vivirlos, hacerte viejo, crearte un futuro ¿qué futuro?, vivir o dejar de vivir lo que soñaste, luchar, hundirse. Y nunca saber el final…
    Por mucho que nos esforcemos en “labrarnos un futuro acogedor” es imposible saber qué ocurrirá.
    Tampoco podemos saber cómo seremos y cómo responderemos al día a día. Ya ahora es difícil entendernos y comprender cómo llegamos donde estamos y lo que podríamos haber hecho o lo que no. Así que…
    Podría comentar un montón de cosas más que me hacen reflexionar de tu relato, pero me quedo con lo primero que me vino a la mente.
    Un besazo

  • Beauseant

    Me gusta mucho la frase de un futuro acogedor, Maman Bohème, creo que te la robaré sin piedad 😉

    Creo que yo tenía planes en mi vida hasta los 30 años, más o menos, a partir de ahí no me ha quedado otra que tocar de oído y así sale todo, un desastre que nunca acaba de encajar. Sigo pensando que el truco es saber engañarse un poco, sin excesos, lo justo para levantarte por la mañana sin que se venga todo encima.. Son tantas las cosas que no dependen de uno que es como para volverse loco, ¿verdad?

  • Maman Bohème

    Pues no sabes lo feliz que me haces! de robar algo que dije… viniendo de ti.
    Gracias.
    El truco es ilusionarse con algo pequeñito que te de la alegría de seguir.
    Todo lo demás es como dices, no todo depende de uno. Y eso desgasta.
    Vuelvo a decirte, leerte es un placer. Gracias!!

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