el circo de los bichos

Cada vez que un humano pasa sus enormes zapatos por encima de un hormiguero o rompe una fila de orugas dejando un rastro de destrucción a sus espaldas, los insectos vuelven inmutables al punto de partida. En pocos días veremos un nuevo hormiguero y la que parece la misma fila de procesionarias persiguiendo un destino que sólo ellas conocen. Lo hacen sin ira ni rabia, no dedicarán un instante de su tiempo a reprocharnos nuestra conducta porque ellos no cuentan a sus muertos de la misma forma que no cuentan a los vivos. Para ellos el todo, el hormiguero, la colmena, es el individuo.

El día que la raza humana comprenda algo tan sencillo dejará de ser una plaga para sí misma.

Encontré al circo de los bichos en las afueras del pueblo. Es fácil, llegas a la plaza principal, la que tiene una fuente, y sigues por el camino de la panadería. En diez minutos las casas se hacen más difusas y empiezas a ver trozos de terreno baldío. Si te fijas un poco, a mano derecha sale un camino que discurre por lo que parece el cauce de un antiguo río. Aún es pronto, hay poca luz y todavía llegan los ruidos de los coches. Debemos caminar por el sendero que sube, un buen rato, quizás unos diez kilómetros para llegar, casi sin aliento, a la enorme pradera que han elegido como carpa.

Es un lugar magnífico, si miras hacia abajo, al camino ya recorrido, ves al pueblo en silencio, pero si miras hacía arriba sólo ves el cielo y más campo. Si contienes la respiración, si paras los pensamientos durante un rato puedes llegar a creer que el mundo se ha detenido para que lo observes con calma.

Ten cuidado, es fácil sentirse muy pequeño en esas situaciones. Si eso ocurre no te dejes llevar por el pánico, recuerda que en el bolsillo izquierdo de tu pantalón llevas el móvil. Puedes sacarlo durante un instante, implorar al dios de la cobertura y volver a sentirte parte de algo mucho más grande con los mensajes y notificaciones recibidos. ¿lo ves?, tu mundo sigue ahí.

Este año el circo de los bichos viene con muchas novedades:

Tenemos al inimitable insecto bala, un silfo, un portento de los aires. Después de una gira triunfal esquivando parabrisas en las principales autopistas de peaje nos deleitará con un nuevo número del que no espera salir con vida: se enfrentará a los temibles pájaros del Apocalipsis.

el circo de los bichos
el circo de los bichos

No podemos olvidarnos del contrapunto cómico con los clowns haciendo todos los trucos posibles con el polen (es un número muy breve)

Y, por supuesto, al único, al fantástico, al autentico artista del alambre® con sus trucos fáciles para tiempos complicados.

el circo de los bichos

Le entrada, claro, es gratuita, pero no siempre es fácil encontrarlo. Para ver el circo de los bichos hacen falta otros ojos, unos ojos más limpios. Los ojos de un niño valdrían, pero no debemos olvidar que en muchos lugares del mundo es ilegal caminar con los ojos de un niño en los bolsillos.

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