8 Comments

  • Maria

    Vaya una maravilla esta serie de capítulos sobre la rosa. Además de hacernos reflexionar, hemos podido contemplar estas preciosas imágenes. Me ha encantado y te felicito por estas entradas.

    Son bellas las flores hasta su muerte. La belleza permanece de otra manera.

    Besos.

  • Ángeles

    Hasta esos pétalos marchitos guardan algo de su belleza. Quizás por eso tantas veces les damos como ataúd las paginas de un libro querido.

    Has hecho una serie de entradas de gran belleza, y con no poca carga emocional.

    Un saludo.

  • Beauséant

    Así es la vida, **KRUDO**, inapelable esa frase tan sencilla… y sin embargo… no sé, me gustaría que me dejase un resquicio…

    Gracias, **MARIA**, me apetecía mucho hacer una serie sobre la pobre rosa…a mi también me sorprendió que siguiese teniendo algo de belleza en sus últimos instantes.

    Quizás, **TORO SALVAJE**, debí hacerle un entierro más acorde a su belleza. Estaría bien que ahora estuviese en otro universo, sí.

    Tengo algún libro de esos, **ÁNGELES**, que los abres al azar y aparecen pétalos, tickets de sitios en los que no recuerdo haber estado. Para mi son como un diario que indica, leí este libro en tal sitio. Mira, esa es una de las cosas que perdemos con el digital, ¿verdad? Muchas gracias por acompañarme en esta serie.

  • Paloma

    Ya no es la rosa amarilla, perdió su identidad.
    Alimento para la tierra de la que saldrán nuevas formas. Otras rosas tal vez.

    Muy buena esta serie sobre la vida de una flor.

  • Beauséant

    Gracias, **PALOMA**, eso es lo bueno de la naturaleza, todo lo recicla para dar lugar a algo nuevo, diferente aunque parezca idéntico. En un ciclo, **JO**, para mi la naturaleza siempre ha sido eso, un ciclo eterno de cosas que van pasando…

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