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Beauséant

– ¿Qué es el Beauséant? – pregunta el niño a las anchas espaldas que caminan delante sin esfuerzo aparente, mientras él lucha contra la marea de hombres, pertrechos y suciedad desperdigados por el campamento. Al no obtener respuesta abre de nuevo la boca para repetir la pregunta, pero esta muere en sus labios. El gigante se detiene, y señala hacia atrás, al camino ya recorrido. -El Beauséant es nuestra bandera – hay un deje de orgullo amargo posado en el fondo de aquellas palabras. – Siempre que la veas ondeando en el campo de batalla sabrás que la orden sigue en pie, luchando. Antes de entrar en combate sorteamos quien la guardará, y los elegidos sólo tienen una orden: defenderla con sus vidas.

El chaval mira a las alturas alucinado. Lleva apenas unas horas en aquel sitio extraño, y ya he decidido lo que le gustaría ser en ese futuro recién abierto ante sus ojos: un gigante de inmensas espaldas, cara llena de cicatrices, edad incierta, y brazos cubiertos de extraños tatuajes. Alguien a quien temer en la lucha, y a quien respetar en la paz. El hombre se gira para seguir impertérrito su camino, pero es detenido por un pequeño brazo en un gesto osado que sorprende incluso a su dueño.

– Pero – pregunta tragando saliva intentando no perderse en los ojos abisales que le miran de frente – También lo oí gritar antes, a los que estaban de maniobras.

El gigante lo mira relajado por primera vez desde que lo conoce, y haciendo un esfuerzo supremo encoge su armazón hasta ponerlo a la altura del interlocutor – cierto – contesta en un susurro – el Beauséant es también nuestro grito de guerra. Significa – continua adelantándose a la siguiente pregunta – algo así como sé santo – Se rié con un ruido de engranajes oxidados al ver la cara de duda del niño. – No, no – continua – no en el sentido estricto. Es algo así como sé honorable, lucha en el campo de batalla según las reglas del honor.

El gigante vuelve a convertirse en montaña, y sigue su camino mientras él recoge las cosas de nuevo, y se pone a su altura con un ridículo trote – ¿Y no es complicado lograr todo eso en medio de un combate?

De nuevo se detiene en seco, mira con un brillo divertido en la mirada, y le golpea en la espalda con un gesto que pretende ser amistoso – Ni idea, los que siguen esa teoría nunca viven lo suficiente para contarnos como les ha ido.

Para Eloísa, buscabas respuestas, encontraste preguntas, pero no dejaste de intentarlo. Espero que estas te sirvan de algo.

16 Comments

  • Alter Ego

    Yo me quedo con la respuesta de Newton: Somos enanos subidos a los hombros de gigantes. Pues claro que cuando vas buscando respuestas no hacen sino aparecer nuevas preguntas, porque esa es la condicion del ser humano. Encantado de descurir nuevas personas bajo el influjo de los inmortales 091. Saludos

  • Ybris

    Problemas que tienen todas las banderas y los combates.
    Nos quedaremos con la honorabilidad de defender nuestras ideas hasta el final.
    Y con la capacidad de que el gigante nunca deje de ser capaz de ponerse a la altura de quien le pregunta.

    Un abrazo.

  • AngelCaido

    No hay honor en el combate, ni en la muerte …
    La única bandera que debería existir es nuestra condición, dificilmente justificable, a veces, de humanos.
    A todos nos iría mejor sin unos y otras, ¿no crees?

  • burma

    beauséant es como un horizonte,
    cuanto más te acercas,
    más se aleja

    y para el camino
    se sueñan consignas
    disfrazadas de banderas

    dónde sólo hay aire

    y a-l-i-e-n-t-o

  • Eloísa

    Se me olvidaba…jamás hay que dejar de intentarlo. A veces el fragor de la batalla parece cruel, pero siempre es interesante conluir, sea cual sea el final

  • Beauséant

    Gracias lola, qué bonito nombre, el resultar creíble es de lo más complicado cuando no tienes muy claro lo que quieres contar 😉

    En el fotograma, supongo que al final las cosas enigmáticas son las sencillas, porque dejan más espacio para la imaginación…

    Puede que niño, puede que gigante, pero lo que te aseguro, Alvaro, es que no querrías ser el que lo ha escrito, lo conozco bien, y sé de lo que hablo…

    La vida, Alter Ego, es eso, hacerte un montón de preguntas, y no dejar de sorprenderse y aprender, algunos ni tan siquiera hemos logrado encontrar un gigante sobre el que subirnos…

    Es triste Ybris, pero muchas veces sólo te queda eso, el saber que estas jodido pero que aún así defiendes tus ideas hasta el final… Y si, AngelCaido, las banderas, que cantaban aquellos, no son más que trapos de colores, uno no lucha con honor, como mucho se puede vivir con honor, en el campo de batalla sólo se sobrevive por encima de quien sea…

    Oye burma, pena no haber conocido ese ¿haiku?, casi se explica mejor que el texto 😉

    Humm, mi querida Eloísa, sospecho que no quedan caballeros en este bar, pero haces bien en no dejar de buscarlos, yo anduve perdido mucho tiempo, y al final encontré un brazo amigo que me llevo a casa sin robarme la cartera.

  • Cobre

    Lo interesante es no dejar de hacerse preguntas, querer saber siempre un poco más y darse tiempo para conocer las respuestas a esas preguntas q muchas veces ni salen de nuestra boca. A mi me han gustado estas respuestas q he leído, pero estoy segura de que hay muchas más. Por preguntas….
    Poco a poco! 😉

    Un besazo

  • Beauséant

    Uff, muchas gracias, isaaclore, el campo de batalla es, me temo, el sitio en el que descubrimos lo que de verdad somos.. Es donde comprobamos si las palabras honor lealtad y todas esas cosas de verdad significan algo para nosotros, o son otro montón de palabras muertas…

    Son como dos formas opuestas de ver la vida, cobre, puedes quedarte sentado en medio de la habitación sin querer saber lo que te rodea, o te puedes levantar a oscuras golpeándote con todo y tropezando, hasta que al menos tienes una visión parcial del mundo, de tu mundo.. Lo jodido es que muchas veces parece más feliz el que espera sentado que aquel que busca sin descanso, pero bueno, eso no nos puede desanimar a estas alturas 😉

    Muchas gracias Noviembre, como si fuese tu casa, ya sabes …

  • Lucía Angélica Folino

    El Beauséant es nuestra bandera – hay un deje de orgullo amargo posado en el fondo de aquellas palabras. – Siempre que la veas ondeando en el campo de batalla sabrás que la orden sigue en pie, luchando. Antes de entrar en combate sorteamos quien la guardará, y los elegidos sólo tienen una orden: defenderla con sus vidas.

    Para Eloísa, buscabas respuestas, encontraste preguntas, pero no dejaste de intentarlo. Espero que estas te sirvan de algo.

    En efecto, Abelardo.
    Me sirven las respuestas para alimentar la tesis de las mafias masónicas que andan en el poder, de la perversión de Joaquín que me ha usado como bandera “lo que para otros es trapo”.
    Me sirve para ver como “alter ego”, “lola de valencia”, dani, en fin… toda la banda de aggd, varona y tirana (alejandra) son cómplices por delito de omisión.

    ¿A qué no adivinan quien está siendo ahora la pequeña Gran hermana?

    Desde la cicatriz de Paris.

    Comandante General del Mundo Entero
    y Papisa Universal de la Iglesia Luciangélica.

    Lu.

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