leer,  mirar

the wall

El muro se levanta bloque a bloque, línea a línea. Una sucesión de hileras ocultas tras contrahileras tejidas en lenta y uniforme procesión.

Parece algo obvio, pero es fácil olvidar una lección tan sencilla cuando El Muro adquiere dimensiones incognoscibles y se convierte en algo que parece estar ahí desde el principio de los tiempos. Algo que seguirá en su sitio cuando nosotros, todos aquellos que contribuimos a construirlo y conservarlo, seamos pasto del polvo y el olvido.

También es fácil obviar la última y más importante lección que nos deja El Muro: que todos, con nuestra acción o, las más de las veces por omisión, hemos contribuido a levantarlo y sostenerlo.

Increíble, ¿verdad? Ese juggernaut inmenso e inabarcable no forma parte del orden natural de las cosas sin explicación; no es una puesta de sol que sale por mucho que intentemos taparla con un dedo, ni es es el curso caprichoso de un río o la gravedad de los planetas trazada alrededor de sus órbitas.

El Muro es nuestra creación, y como tal debe ser cuestionada, día a día, pieza tras pieza.

the wall

¿Qué se oculta tras ese muro?, ¿contra quién dice protegernos?

¿hasta que punto tenemos la obligación de engendrar más piezas útiles para su mantenimiento?, ¿no sería más razonable inculcarles el sagrado derecho de hacerlo saltar por los aires?

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