leer,  mirar

sigue tus sueños

Imagina a un hombre, aún joven, pegado a una bolsa de deportes. Una bolsa adidas enorme de color negro que desprende una columna de polvo blanco al caer contra el suelo. Desde tu posición le ves entregado a la rutina de mirarse al espejo y dejar las llaves en la entrada. Si prestas atención, algo que ya casi nunca haces, puedes oír el crujido de sus rodillas en el breve recorrido que le lleva al sofá, donde cae con un suspiro de alivio.

Imagina que te acercas con una bolsa de hielo para sus articulaciones machacadas y un beso ritual que posas en su mejilla. Imagina que al entregar ese beso notas, cada vez más persistente, el aroma de los cuerpos vencidos, flotando pegajoso por encima del gel y las colonias como una invitación a formar parte de sus pesadillas.

Imagina que ese tipo era tu padre.

Ni tan siquiera era un mal tipo, sólo uno de tantos que van tras sus sueños sin un plan B para cuando todo se venga abajo, y ten por seguro que eso ocurrirá más temprano que tarde. Uno de los cientos, quizás miles, que aparecen para no volver a ser vistos cada año. Y el caso es que mi padre era bueno. Regateaba en un palmo de terreno y era capaz de ver las jugadas un segundo antes que sus compañeros. Uno de tantos que se entrenan, se cuidan, que lo tienen todo, pero aún así no llegan a ningún lado. ¿Lo peor?, que nadie les avisa.

Cada Miércoles ven estadios repletos en ciudades desconocidas y piensan, “algún día estaré ahí”. “Sera mi nombre el que coreen esas miles de gargantas y, por fin, haré algo grande con mi vida”. Pero nadie os avisa de esa gran mentira. Vuestros sueños se encuentran un centímetro más lejos cada día, y nadie os avisa. No pasa nada, sois jóvenes, fuertes. Aún hay tiempo para alcanzar vuestros sueños.

Mentira, claro.

Un día la línea de cal se hace casi inabarcable, y cada golpe contra el suelo te deja sin respiración unos segundos. Pero eres bueno. Aún, piensas, puedo recurrir a mi clase como un borracho apurando una botella cada vez más vacía. Abandonas la banda. Te metes en el centro del campo, recogiendo y devolviendo el balón a la primera .Que nadie te vea sin resuello, eso es lo importante, sonríe, joder, sonríe. No engañas a nadie, claro, pero nadie te avisa. Nadie te ayuda a buscar una escapatoria cuando tus sueños quedan demasiado lejos y no tienes fuerzas para perserguirlos.

Nos mudamos a casas más pequeñas cada vez, y siempre nos dejábamos algo en ellas antes de partir. Algún mueble, algo de ropa, cosas que ya no cabían en nuestra vida. Incluso, en la última, una foto de mi madre, el único vínculo que de alguna forma nos ataba a ella. Un gastado trozo de cartón para resumir toda una biografía de noches cansadas, sueños aplazados y promesas incumplidas.

Recuerdo cada calle de esas ciudades camufladas en las esquinas más perdidas de los mapas con nombres de Santos y batallas olvidadas. Las caras de todos esos tipos grises que esquivaban la rutina de la semana refugiándose en campos de fútbol.

¿Sabes? creo que incluso al final, cuando ya era casi imposible crear una mentira que tapase aquella gran verdad, tú seguías soñando. Estabas allí, en medio del campo con tus compañeros celebrando un gol, y te veía cerrar los ojos y elevarte por encima de la realidad tozuda y miserable. Lejos de aquellos campos desvencijados y sus gradas repletas de preservativos usados y asientos rotos. Aquello ahora era Anfield, Old Traford…

…un gol tuyo en la final de la Copa de Europa…
…aquella goleada al Madrid…

¿Los oyes?, corean tu nombre. Veneran el número grabado a fuego en tu espalda, el escudo que defiendes. Eres su héroe. Al fin has logrado tu sueño.

Mentira.

13 Comments

  • Cosechadel66

    Y el único partido que ganas es el que sueñas, y todos los demás los pierdes, porque en el mundo real siempre juegas de portero, parando realidades que todas las veces te entran por la escuadra.

    Carpe Diem

  • la chica triste de la parada de autobús

    Qué bonito y qué triste. He sentido el impulso de mandárselo a uno de esos chicos de la bolsa de deportes que sueña con que un día coreen su nombre en Europa… pero no he tenido el valor de aplastarle su último sueño. Ojalá nos equivoquemos y este texto no hable de él. Inch’Allah.

  • koffee

    Me ha costado salir del relato. Verdad. Y es que a pesar de las gripes porcinas y los terremotos, se hace imprescindible un plan B para cuando semanas y meses trascienden a ritmo vertiginoso.
    Genial.
    Verdad, también.

  • Ybris

    Sencillamente sublime.
    Un relato digno de figurar en la antología de lo perfecto.
    Sólo lo podemos decir de corazón quienes hace ya mucho tiempo lo sabíamos:
    Lo soñado es mentira.
    El sueño es verdad.

    Un enorme abrazo, artista.

  • Beauséant

    Me ha hecho gracia, Cosechadel66 la frase porque es brutalmente cierta.. De pequeño a los malos siempre nos dejaban en la portería, y nuestro único objetivo era no encajar goles, nunca meterlos..

    Creo que tampoco te haría caso la chica triste de la parada de autobús.. nadie se ve nunca reflejado en los relatos de los perdedores, siempre tenemos que probarlo en nuestras carnes para creerlo.. In Cha’a Allah, Nshallah, God Willing, Ojala.. Cualquier palabra sirve para seguir creyendo…

    Muchas veces nos hemos planteado hablar de la realidad de los diarios, koffee, pero al final siempre acabamos hablando de realidades alternativas.. y siempre es un placer verte en ellas 🙂

    Se me acaban las palabras y los idiomas para darte las gracias… Ybris.. Lo soñado es mentira, el sueño es verdad.. Una frase para masticar con calma, ya sabes, soy un rumiante del pensamiento, lento pero seguro…

  • Athe

    Increíble.
    El texto es maravilloso y el contenido perfecto.

    Besos

    P.D.El spam me pregunta cuando es 9 + 6 si sigue subiendo el nivel pronto no podré comentar :o)

  • Beauséant

    todos somos perdedores, cierto enrique y ese, creo es el truco para seguir adelante, la sensación de estar incompletos, el seguir buscando algo más, es lo que nos permite mejorar un poquito cada día…Y, cuando todo eso falla Escuer, es entonces cuando pasamos a inventarnos una vida paralela donde podamos ser mejores..

    O, incluso podríamos añadir Tumulario que lo importante es el soñador para el soñador 🙂

    Na, tranquila Athe, es como los juegos de la consola: va subiendo la dificultad poco a poco de forma que llegas al final sin darte casi cuenta, en una de estas estamos con números de tres cifras o, incluso, divisiones ¿te imaginas?.. Muchas gracias por tus palabras, es extraño, llevaba mucho tiempo intentando contar esta historia y, bueno, salió eso. Y si la historia ha quedado un poco dura pues mira, Marvel Girl gracias de nuevo 🙂

  • laluz

    Yo ya desistí de no alimentar mis sueños, aunque aparezca en ocasiones un cartel de neón gigante que anuncia que es mentira y que se mueve con el viento y me arroja al abismo.

    Que tanta realidad, y tan poco sueño, a veces me llevan a colgar una hamaca en mi salón y no querer salir para que nadie pisotee mis irrealidades. Al fin y al cabo, que queda si no???

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