leer,  mirar

L(v)ive

life

Dos tipos se cruzan en el metro, dos perfectos desconocidos anónimos destinados a no encontrase nunca. Se miran, se evalúan, y casi quisieran saludarse, pero el decoro y la vergüenza se lo impiden.

Ignoran que hace casi doscientos años cruzaron sus espadas en una soleada mañana al sur de Francia, y que uno de ellos murió con los pulmones llenos de sangre y el nombre de una mujer en los labios.

La muerte es caprichosa con sus cachorros. Lanza sus dados al azar buscando sólo su diversión, aplaudiendo entusiasmada ante cada giro y cada nuevo cruce de caminos.

Nosotros no lo llamamos diversión, lo llamamos vida, y estamos tan ocupados en no perderla, que nos aterra la posibilidad de divertirnos con ella.

12 Comments

  • ipathia

    La filosofía de la reencarnación concede menos importancia a la muerte y más a nuestra actuación en el camino. Si me garantizan que en la próxima seré gato de mi propia casa, me apunto a vivir. Sin concesión alguna que no sea a mí misma.

  • En el fotograma

    Ah, de veras no siento eso, sin embargo lo percibo…
    a veces la melancolía aparece, mas no hay pavor, no hay pánico, lo que viene es como lo avizoraba el viejo Emile Cioran, cierta densidad, algo instalado en la nada
    y
    se
    sigue viviendo.

    Grandes salutes en este año que se ha iniciado, para que en el alambre el equilibrio tenga ritmo…

  • Alvaro

    Y enfrente, en el andén, una labios musitan un te quiero sin saber porque, y durante un instante, le parece percibir un roce en sus labios con un leve sabor a sangre. Luego, viene el metro….

    Saludos.

  • uRbaNa poEsíA

    … Igual necesitan vivir otra vida más para entender qué es mejor:
    Si morir con los pulmones llenos de sangre, y habiendo conocido el amor y la libertad;
    O vivir con miedo a escuchar sus verdaderos sentimientos, no vaya a ser que conozcan el amor verdadero y algún día más tarde conozcan el dolor.

    … O igual no, igual vuelven a encontrarse (por casualidad dirían algunos) pierden la vergüenza y empiezan a ser consecuentes con lo que desean.

    Ese gran día giraría la rueda, y ya no tendrían que volver a morir para entender que aunque la caída sea dura, siempre será mejor haber sentido la magia de volar.

  • Llermo

    Fíjate que hay quien proclama, a mi juicio no sin razón, que la muerte no existe: cuando uno vive, la muerte no existe y cuando la muerte existe, uno ha dejado de existir.

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