leer,  mirar

el hijo del diablo

El hijo del diablo ha posado sus dedos largos y arrugados sobre mis labios y me ha susurrado, no te preocupes, ahora estamos juntos. Yo no te abandonaré.

He recorrido la agenda de mi móvil desde la A hasta la Z y no he encontrado más que números comunicando. Tengo todas las respuestas y nadie que me haga las preguntas correctas.

En la calle el calor aplasta a las personas hasta volverlas manchas irreconocibles. Todos tienen prisa, todos desaparecen tragados por las bocas de metro. Salimos de un agujero, acabamos en otro y nos pasamos la vida entera queriendo y no queriendo entrar en otros agujeros . Es fácil que nos volvamos locos.

Me escondo en el apartamento y siento como se derrumba con lentitud a mi alrededor. Del techo caen montocitos de tierra de los que brotan a los pocos días unas flores tristes dignas de un epitafio y que mueren en un suspiro. Da igual lo que haga, ellas mueren. Corro por las habitaciones intentando salvarlas, las riego, hablo con ellas…. es inútil, ellas mueren.

El hijo del diablo contempla mis esfuerzos y grapa su sonrisa en mi cara. No hay nada malo en ello, sólo debes aprender a perder, me repite, es la única lección que necesitas. Hay una trampa diseñada para cada generación, nadie escapa a su destino, ¿no lo entiendes?

No he querido seguir escuchando sus palabras con olor a azufre. Me he refugiado en el baño armado con unas tijeras y me he hecho sangrar. Entonces lo he entendido todo, he salido al pasillo y he regado las flores con mi sangre.

Han empezado a florecer.

13 Comments

  • Toro Salvaje

    A mí el texto me parece magnífico.
    Deslumbrante.
    Me gusta muchísimo.

    Desde las cuatro primeras palabras que atrapan al lector hasta ese brote final que cierra magistralmente.

    Te felicito.
    Es realmente bueno.

    Saludos.

  • evavill

    Perder, de eso sabe o acaba sabiendo todo el que vive.

    Tremendo texto en el sentido de estremecedor y de bueno, también.

    Y la fotografía de la flor es una preciosidad.

  • María

    Qué intenso este texto, llega a estremecer en ese final imaginando las tijeras y esa sangre brotando y regando las flores.

    La verdad es que estamos en un mundo loco. De aquí para allá. Con prisas. No escuchamos. O no queremos escuchar. Cada uno a lo suyo. Es fácil sentirse solo. Ignorado. Rodeado de gente. Pero solo.

    Tu texto invita a reflexionar.

    Un placer leerte.

    Un abrazo.

  • Beauséant

    Lo escribí de noche, MYRIAM, quizás algo tuvo que ver eso 😉

    Muchas gracias, TORO SALVAJE, guardaré tus palabras como un tesoro. Intenté hacer algo rápido y con ritmo, me alegra que te haya gustado.

    Gran parte de la vida, EVAVILL, consiste en aceptar que, en demasiados momentos, te tocará perder. Que las cartas vinieron como vinieron y no hay mensaje motivacional que te saque del agujero. Y una vez en el agujero, ya decides si seguir cavando para abajo o pataleas por salir.

    Era un poco la idea del texto, MARÍA, lo fácil que es volverse un poco loco si empiezas a hacerte muchas preguntas. Demasiadas prisas, demasiado ruido, demasiados números que comunican.

    Muchas gracias, LUZ, costo dar con la luz adecuada para la foto, menos mal que las plantas se mueven poco 😉

  • Ángeles

    Ya te lo han dicho en los comentarios anteriores, pero no me importa repetir que es me parece un texto fantástico, muy intenso y sugerente.

    A mí me ha sugerido que la soledad, la verdadera, la interior, es muy peligrosa, porque nos hace encerrarnos en nosotros mismos, deformar nuestras percepciones, perder el contacto con la realidad. Y esto precisamente en una época en la que se supone estamos más conectados que nunca unos con otros. Quizá muchas de esas conexiones son tan falsas que producen el efecto contrario de la verdadera compañía.

    Por otra parte, me ha encantado la imagen de la tierra cayendo del techo y formando montoncitos de los que surgen flores. Lo malo es que son flores siniestras que se alimentan de sangre. Eso también resulta muy alegórico…

    Un saludo, y te felicito por el texto.

  • Krudo Macias

    Espero no equivocarme, pero creo que con la imagen sacaste el texto, me pareció sublime, desde que inicie leyendo quede atrapado en ello, ¿el hijo del diablo? ¿será uno mismo?

    Te dejo un abrazo de esos que te hacen seguir floreciendo…

  • Beauséant

    Gracias, ÁNGELES, quizás se me ha ido un poco la mano con las alegorías, pero has descrito muy bien mis intenciones. Casi todo el texto giraba entorno a eso que mencionas la soledad, esa soledad en al que muchas veces nos quedamos atrapados y en la que siempre surge una pequeña esperanza. Pero, claro, esa esperanza muchas veces toca regarla con sufrimiento.

    Si le preguntamos, ALESSANDRINIMARIAMARIA, nos diría que sólo hace su trabajo. Detrás de cada persona desagradable, tras cada injusticia, sólo queda un tipo “que hacía su trabajo”

    Así fue, KRUDO MACIASEstaba jugando con la cámara sin saber muy bien lo que quería hacer, tenía una luz bonita, una flor… y mientras cerraba la composición iba pensando en el texto… El diablo todos lo tenemos dentro, algunas personas tienen suerte y nunca llegan a verlo, otros lo muestran cada vez que tienen ocasión.

  • Beauséant

    Sospecho, CABRÓNIDAS, que ese era el padre, el hijo no hace nada por esconderse, no lo necesita, una gran mayoría lo tienen como referente moral de todos sus actos 😉

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