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Edad de oro

Después de jugarte la noche a una mano, sólo queda el recurso de pensar que los caminos de lo inevitable están perfectamente trazados. Todas las sombras tienen su rostro… ya sabes, amigo, hay visiones que no se digieren ni con alcohol, de la misma manera que hay semáforos que jamás volverán a estar en verde…
Pero prueba… quién sabe… busca el muelle en el que abandonaste una plegaria para el desguace… haz que tus labios formulen (inútilmente, todo sea dicho) el abracadabra… pide asilo en las cárceles del tiempo… o reza un padrenuestro, qué sé yo… a lo mejor todavía hay algún dios que quiera salvarte.

La claridad de sus ojos
en los días finales de invierno
fueron su mejor momento
A cada uno de sus movimientos
la vida le reservaba
el papel principal

Turbia mirada de complicidad
Fuego cruzado en la oscuridad
En la lujuria de aquellos dias
entre disparos de cocaína
viciosa y terminal
no tenía rival

Acostumbrada al amanecer
a fiestas con Charme y placer
El Mundo siempre a sus pies
Sueños en plata de ley
Chica mal de casa bien
Lo dice el viejo tango de Gardel

7 Comments

  • Beauseant

    Toda la razón virgi pero cuando la cámara te enfoca es complicado cede el protagonismo. Y, claro, luego llega el momento en que ya no tenemos edades ni ganas para esos juegos, Vanessa, pero nadie tiene el valor de decírnoslo y seguimos haciendo el ridículo sin saberlo, o quizás lo sabemos pero ya dejo de importar…

  • Irene Comendador

    Que versos mas bonitos por favor, pero discrepo contigo en una cosa, ese Dios que puede ayudar se ha olvidado de mucha gente por el camino, y más cuando lo que ansias no es más que algo imposible (Pobre mi abuelito, que decía que en la vida solo era imposible vivir eternamente en ella)
    Un besazo enorme corazón

  • Beauséant

    La cuestión, creo Tristancio no es tanto si existe o no un Dios, como la necesidad que, a veces, tenemos de creer en uno que ordene las cosas y nos ayude a nosotros, lo que haga con los demás, Irene Comendador tampoco es que importe mucho, los importantes somos nosotros 🙂

    Hay cosas que simplemente existen porque son bonitas, Lady Day, y un semáforo en verde queda bien, ¿no?

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