Edad de oro

Después de jugarte la noche a una mano, sólo queda el recurso de pensar que los caminos de lo inevitable están perfectamente trazados. Todas las sombras tienen su rostro… ya sabes, amigo, hay visiones que no se digieren ni con alcohol, de la misma manera que hay semáforos que jamás volverán a estar en verde…
Pero prueba… quién sabe… busca el muelle en el que abandonaste una plegaria para el desguace… haz que tus labios formulen (inútilmente, todo sea dicho) el abracadabra… pide asilo en las cárceles del tiempo… o reza un padrenuestro, qué sé yo… a lo mejor todavía hay algún dios que quiera salvarte.

La claridad de sus ojos
en los días finales de invierno
fueron su mejor momento
A cada uno de sus movimientos
la vida le reservaba
el papel principal

Turbia mirada de complicidad
Fuego cruzado en la oscuridad
En la lujuria de aquellos dias
entre disparos de cocaína
viciosa y terminal
no tenía rival

Acostumbrada al amanecer
a fiestas con Charme y placer
El Mundo siempre a sus pies
Sueños en plata de ley
Chica mal de casa bien
Lo dice el viejo tango de Gardel

Leave a comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

7 thoughts on “Edad de oro”