cuando dejas de creer en ellos

cuando dejas de creer en ellos

A veces parecen sorprendidos cuando me ven hacer cosas que para ellos son perfectamente normales. Pequeños actos como conservar un mismo trabajo durante años, pagar facturas de manera puntual o mantener escondidos a los fantasmas que siempre aparecen cuando menos los esperas. Los puñeteros fantasmas que siempre surgen cuando crees que ya has conseguido todo lo que querías en la vida y sólo queda sentarte a esperar. A esperar, ¿el qué? Eso es lo que nunca logran responderme.

Es una palabra que nunca uso a la ligera, pero ellos son mis amigos, lo sé aún sin llegar a entenderlo. Sonríen sinceros y me dan palmadas en las espalda, os lo juro, asienten con la cabeza y me comentan lo bien que me ven, lo centrado que estoy.

Me miran de la misma forma con la que unos padres llenos de orgullo observan a sus retoños dar los primeros pasos. Conscientes de que no deben intervenir para no romper con su presencia el mágico encanto del aprendizaje, pero sabiendo que su vástago acabará llorando en el suelo con una rodilla desollada.

Supongo que en el fondo no tienen ninguna fe en lo que pueda hacer con mi vida y no puedo culparles por seguir la lógica que dictan sus cabezas. Tampoco me importa, ese desvelo que parezco provocarles ya es mucho. Significa que se preocupan, que de alguna forma han decidido que soy alguien digno de ocupar un lugar en esas vidas suyas tan ocupadas, tan sin aristas, ni dudas, ni resquicios. Se diría que son vidas perfectas, un verdadero plan maestro y no el borrón de escolar que me dedico a estropear con mis dedos manchados de tinta.

Pero no siempre es gratitud lo que siento. A veces me dejo atrapar por algo que sólo puedo definir como envidia, esa palabra feroz que roe las entrañas. Recorro sus redes sociales, analizo cada palabra en busca de ese algo que siempre se me escapa cuando creo tenerlo entre los dedos. A veces siento que mi vida, de nuevo ese posesivo en algo que no siento como mio, sería algo mejor si lograse atrapar la esencia que hace a las suyas funcionar.

Sólo a veces…

Me quedan ya muy pocos sueños y los pocos supervivientes que quedan son pequeños y manejables. Tienen miedo a ser grandes, a llamar demasiado la atención, por eso viven en la oscuridad. Saben que si asomasen su fea narizota al mundo real, serían aplastados sin piedad.

La buena noticia es que esos sueños no han entregado las armas. Se resisten a morir, a desaparecer… a hacer lo que quiera que hagan los sueños cuando dejas de creer en ellos.

10 Replies to “cuando dejas de creer en ellos”

  1. En este mundo hoy ya a veces tan líquido y moderno e inmediato aunque alguien pueda creer que corren peligro todavia me arriesgo a enunciar algunos sueños…
    Quiza si no tuviera algunos dejaria de escribir

  2. Así viven muchos, creyendo que la realidad es la que ven en la redes sociales, y preguntándose por qué su vida no mola tanto como las de los demás, dudando de sí mismos y anhelando la aprobación ajena.
    Quizá todos están en lo mismo, pero cada uno cree que eso sólo le pasa a él. Un engaño sobre otro.

    Muy interesante tu texto, como de costumbre, y lleno de ideas sobre las que reflexionar.

    “No abandones tus sueños. Si desaparecen tú seguirás existiendo pero habrás dejado de vivir.” (Mark Twain).

  3. Mientras tengas sueños vivirás…
    Yo ya no tengo desde hace tiempo, por eso sobrevivo, que no es lo mismo que vivir.

    De Gomorra estoy aprendiendo más que en toda mi vida.
    Ya hablo napolitano y me emociono cuando pienso en Don Pietro…

    Saludos.

  4. Mundo líquido, me gusta esa expresión, Jo.. Es como si todo lo que vemos, escuchamos o incluso sentimos, se nos escurriese entre las manos, ¿verdad? Escribir, sospecho, es una forma de volver esas cosas un poco más solidas, puede que reales. No dejes de hacerlo.

    Gracias, Ángeles, eso es algo que comprendí hace tiempo. Nadie es especial, creemos que lo somos, que nuestras vivencias son únicas y merecen la pena ser expuestas y no es así. Somos perros viejos olisqueando las mismas farolas.
    Las redes sociales nacieron para dar una imagen falsa de nuestras vidas, un lugar donde nadie cuenta la realidad, sólo las cosas buenas, amplificadas y distorsionadas para parecer mejores de lo que son.

    Vivir, Toro Salvaje, no es lo mismo que sobrevivir, de la misma forma que el italiano no es lo mismo que el napolitano, y miran que se parecen… Don Pietro significa hecho de piedra, ese es el hombre auténtico, el que necesitamos para dirigir el país, no el moñas ese de don Salvatore, con sus rezos y sus plegarias para ocultar que en el fondo es un cobarde 😉

  5. Un poco desolador.. Pero diría que ejemplifica bastante bien el cómo podemos llegar a sentirnos alguna vez, con ese vacío y esa poca fe hacia nuestros sueños. El punto es que si esos sueños no quieren morir, es porque en el fondo se sabe que en alguna manera se pueden realizar, quizás no al pie de la letra, pero sí en alguna versión que se adapte a los nuevos tiempos, experiencias y etapas que estemos atravesando.

  6. Esas angustias que roe tu corazón no son fantasmas, es la tempestad que rugue, y al no comprender su estallido solo miras sin escuchas, sin comprender que siempre te han querido esos que dices envidias. Excelente texto.
    Abrazo

  7. Los sueños siempre creen que pueden sobrevivir, +**+.kadannek.+**+., por eso son sueños 😉 Gran parte de la vida nos las pasamos en su persecución, rara vez se alcanzan, pero lo importante es eso, perseguirlos, alcanzarlos es secundario.

    Eso es cierto, alessandrinimariamaria, a veces no entendemos las cosas y nos limitamos a quedarnos con la primera idea que nos viene. Lo que para nosotros es un rugido puede ser en realidad un grito de auxilio… Es bueno no olvidarlo.

    1. A veces, incluso con cariño, te hacen abandonar ciertas ideas o ciertos planes. A veces hasta tienen razón al hacerlo, pero no sé, supongo que en ciertas cosas debemos tropezar y aprender por nuestra cuenta, ¿verdad?

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