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territorio

La nieve me ha robado el territorio. Recorro los sitios conocidos y todo parece fuera de lugar, los caminos borrados, los puntos de referencia sepultados bajo capas de nieve que parecen llevar ahí toda la vida. La lluvia siempre parece pasajera, finita, pero la nieve siempre me transmite una extraña sensación de eternidad.

No logro abandonar la incredulidad que me acompañó durante gran parte del año pasado. Cada día es como llegar a una mesa en medio de una partida ya empezada en la que debes participar y donde nadie se ha molestado en explicarte las reglas. A veces pierdes, otras veces ganas, pero nunca logras entender el motivo y un tipo con un parche en el ojo te sonríe con sonrisa de amigo y te dice que ya les vas pilando el truco. Y asientes, claro, lo importante es que nadie sospeche lo perdida que te encuentras.

Me resulta muy complicado juntar todas las piezas desperdigadas por el territorio en busca de una señal, una explicación. Así somos las personas, nos dan dos trozos de papel y armamos un rompecabezas, dos puntos y trazamos una línea que los una.

He salido mucho estos días en busca de esas piezas en medio de la nieve y empiezo a sospechar que quizás no estamos preparados para la solución más sencilla de todas: que no existen respuestas más allá del simple azar. Que, en el fondo, no somos tan importantes como para formar parte de algo mucho más grande.

15 Comments

  • José Luis

    No entiendo más que lo cercano y cotidiano, que más o menos puedo controlar. De lo demás, apenas nada. No solo de las cosas, también de las personas. Cuanto más mayor me hago más pasado tengo, claro, y menos futuro, del que no entiendo nada nada. De vez en cuando algo comprendo, pero por casualidad, puro azar.

    Un abrazo

  • Toro Salvaje

    Si uno intenta entender el universo y luego mira a los humanos y oye, poca cosa somos… muy poca cosa.

    El azar ha estado presente siempre en nuestras vidas… casi a diario.

    Saludos.

  • Ángeles

    Me ha gustado esa imagen de la partida empezada. Es verdad que a veces nos sentimos así, fingiendo que sabemos de qué va la cosa aunque no tengamos ni idea. Es para sobrevivir, y por eso mismo resulta agotador.

    También me ha gustado la idea de que tendemos siempre a unir las piezas, cuando a veces las piezas no encajan por mucho que intentemos forzarlas.

    El azar se ríe de nosotros cuando nos ve buscando una señal, y otras veces se ríe mandándonos señales que no somos capaces de identificar como tales. Ya ves que este texto tuyo me ha hecho pensar, otra vez, en Solenoide 🙂

    Saludos.

  • Beauséant

    Quizás, **José Luis**, tenga algo que ver con la edad, no sabría decírtelo, en mi caso es una sensación que siempre he tenido. Sí es cierto que el paso de los años cada vez me cuesta más juzgar ciertas cosas, antes tenía la brújula moral más afinada.

    Tenemos que intentar hacer algo bonito, ni tan siquiera útil, con ese camino porque ni el inicio ni el final merecen la pena, **Anonymous**

    Me asusta esa reflexión, **Toro Salvaje** aunque sea casi igual a la mía. Somos muy poca cosa y es aterrador comprobar la cantidad de cosas que no dependen de nosotros.

    Pues es verdad, **Ángeles**, ha quedado un poco solenoide la entrada.. El protagonista del libro era una persona con muchas piezas que colocar en un número infinito de rompecabezas. Él también estaba perdido, pero supo hacer algo con ello, supo darnos un libro mágico… La mayoría de las personas no llegaremos a tanto, tomaremos las cartas que nos vengan y fingiremos que sabemos jugar, que tenemos clara la estrategia para ganar cuando ni tan siquiera sabemos cómo se gana el juego….

  • miquel

    Con la edad todo se vuelve más relativo.
    Si tuviera que trazar un mapa del universo lo haría como el morse, todo puntos y rayas. El punto, porque todo tiene un fin. La raya, porque todo continúa.
    Saludos, Beausèant!
    Borgo.

  • mucha

    Beauséant said…
    Gracias por esas palabras: “percibo bondad y arte en todo lo tuyo…” Guardaré esas palabras para cuando vengan los días grises.

    Beauséant
    Nunca tus días serán grises
    porque tu nostalgia de ese algo
    tiene color a sol.
    Sabor a sentimientos. Con paz que caminas en ese alambre .Que te hace diferente a los otros .
    Yo tropiezo
    vos en el alambre no podés tropezar
    ya que debajo tuyo está en vacío es por ello que es tan hermoso tu caminar. Tu balance nos enseña a ser asi tal cual

  • Paloma

    No entiendo casi nada de la vida y aunque me desespera a veces, otras me gusta ese misterio.

    Qué fotos más preciosas has hecho!!
    Eso sí lo entiendo 😉

  • Frodo

    Casi que podría opinar lo mismo que dijo Toro.
    Le agregaría que adentrarse a observar el Universo, es un acto de humildad, primero hay que saberse el punto ínfimo que uno ocupa. Y sin embargo, la contradiccón nos dice que parecemos ser ese único punto del Cosmos que tiene consciencia de serlo.

    Abrazos!

  • Anonymous

    Yo tengo una conclusión diferente. No creo en el azar. Por más que analizo me encuetro con líneas o raíces que unen eventos, personas, momentos. Pienso que la sincronización es algo más asertado para mi entendimiento. No creo que seamos simples fichas ni tampoco amos del universo, pero sí partes que conforman un todo. Pero como sea, el año pasado nos patió a todos, supongo que obviamente más para mal que para bien en la mayoría, al menos en apariencia. Sin embargo, lo “encantador” es que aquello que estaba oculto se reveló, lo que estaba inconcluso se entatizó, todo se juntó y se expresó de forma explosiva, casi como un llamado de consciencia… Como sea, yo intento ir sin expectatitas por ahora, viendo cómo fluye la vida.
    Aunque no tengo más que sólo una experiencia con la nieve, también me adhiero a esa sensación de eternidad, pero no una eternidad indiferente, sino profunda. Me da calma, aunque lo mío es la lluvia.

    Hermosas fotos, por cierto.
    Un placer volver a leerte.

  • .+**+.Kadannek.+**+.

    Yo tengo una conclusión diferente. No creo en el azar. Por más que analizo me encuetro con líneas o raíces que unen eventos, personas, momentos. Pienso que la sincronización es algo más asertado para mi entendimiento. No creo que seamos simples fichas ni tampoco amos del universo, pero sí partes que conforman un todo. Pero como sea, el año pasado nos patió a todos, supongo que obviamente más para mal que para bien en la mayoría, al menos en apariencia. Sin embargo, lo “encantador” es que aquello que estaba oculto se reveló, lo que estaba inconcluso se entatizó, todo se juntó y se expresó de forma explosiva, casi como un llamado de consciencia… Como sea, yo intento ir sin expectatitas por ahora, viendo cómo fluye la vida.
    Aunque no tengo más que sólo una experiencia con la nieve, también me adhiero a esa sensación de eternidad, pero no una eternidad indiferente, sino profunda. Me da calma, aunque lo mío es la lluvia.

    Hermosas fotos, por cierto.
    Un placer volver a leerte.

  • mucha

    Me gusta el escrito Como has crecido en manejar tus letras te sentis mas firme y comodo Me gustas mas cada dia te vas abrindo en las comas y puntos de tu vida
    abrazos infinitos

  • Mento

    En los años que llevo observando el universo a mi alrededor con estos ojos curiosos de niña, lo único que he aprendido y que tengo claro, es que aunque me sienta el centro de ese universo ahí fuera todo sigue su propio curso. Y en las partidas lo mejor que se hace es aprender a seguir el ritmo, seguir observando, hacer trampas (aunque no sea muy etico) por lo menos es sincero. Después de todo la vida no da para mucho más por muy larga que nos resulte por momentos.
    Las imagenes… bueno… a mi la nieve es algo que no me gusta. Pero vista a través de tus ojos me la pido. Que cálida resulta, sobre todo el punto de referencia de la señal de tráfico… siempre hay algo que está ahí, que nos da pautas, que nos ayuda a continuar frente al medio o las ruinas en que se haya podido convertir todo.
    Un abrazo grandote, y abrígate.

  • Beauséant

    En el alambre, **MUCHA**, a veces se siente un poco de vértigo, pero es un lugar agradable, desde aquí todo se ve un poco diferente, gracias, sobre todo, a palabras como las tuyas. Los días grises existen, están ahí esperando, pero con tus palabras no pasan de ser leves nubarrones…. Muchas gracias.

    La cara de sorpresa ante la vida, **ALFRED**, es algo que no se me quite por mucho tiempo que pase, por muchas cosas que aprenda… A veces me asusta otras, como dice **PALOMA**, me desespera un poco ese no entender nada… pero sí, es verdad que a veces tiene algo de misterio que nos guarda cosas bonitas… Muchas gracias, **PALOMA**, por fijarte en las fotos, he hecho pocas fotos en la nieve y no sabía en qué fijarme porque todo era nuevo y brillante, uno de esos misterios que dices 😉

    Muy buena reflexión, **FRODO**, lo primero es sabernos pequeños, ínfimos y partir de ahí, ser lo más grandes que podamos.. por desgracia solemos hacer las cosas al contrario, nos creemos muy grandes y no intentamos mejorar.

    No lo había pensado así, .+**+.KADANNEK.+**+., la verdad es que eso que he escrito ha sido fruto del momento, es un pensamiento que, dependiendo del año, puedo decir una cosa o la contraria 😉 En lo que si estoy de acuerdo es en eso de que debemos de “dejarnos llevar”. Creo que nos hemos acostumbrado demasiado a tomar el volante con las manos, a fijar un rumo firme y cuando las cosas no salen “como deberían” nos frustramos demasiado. Espero que este año tan raro (y los que vendrán) nos ayuden al menos a eso, a abrir cada día como una caja de la que desconocemos su contenido y, tenga lo que tenga la casa, intentar no sentirnos decepcionados.
    Me alegra verte por aquí de nuevo.

    Supongo que cada letra, **MUCHA**, es hija del momento, de como nos sintamos por dentro. A veces todo es un desorden y ruido, otras veces es paz y serenidad… Nunca tengo claro lo que saldrá 🙂 Un abrazo enorme

    Me gusta esa idea de las trampas, **MENTO**, es muy tuya y muy real 🙂 Una cosa es intentar hacer lo que uno pueda con las cartas que tiene y otra cosa es resignarse a ellas… La vida al final quizás sea eso, ¿no?, aprender a jugar y aprender que de vez en cuando no queda otra que hacer trampas…
    A mi la nieve, en pequeñas dosis me parece un regalo, en pequeñas dosis, claro 🙂

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