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    gatos para días de perros

    Cuando decides vivir con un gato (*) firmas un contrato por el cual te comprometes a alimentarlo, acariciarlo y a permitir que desordene tu vida, y ellos… bueno, ellos por su parte te esperan cuando vuelves a casa tras otro día sin sentido, y te miran y maúllan a la espera de que te sientes en su sofá favorito para subirse encima tuyo y recordarte que las cosas no son tan malas con un gato esperando en casa. Hablo de esos días desperdigados por el calendario que son como asomarse al pozo donde desaparecen los años en busca de una respuesta que nunca termina de llegar. Días que finalizan siempre…

  • historia, memoria,  leer,  mirar

    balada triste del gato cobarde

    Veo los contenedores en llamas emitiendo señales luminosas al éter. El sonido y la imagen no se han sincronizado bien, primero nos muestra al chico, joven, muy joven, caer al suelo con los brazos abiertos, roto como un poema a medio terminar y con la camisa repleta de claveles rojos que devoran todo el tejido. Luego llegan los disparos, tres golpes secos como tres puñetazos cuyo destino ya marcado habíamos visto un instante antes. Eran una profecía, nada hubiese podido salvarte, ese era el mensaje escrito en cada una de las balas. El locutor pone el comentario que cierra la imagen. Una pátina de sudor brilla en su frente y…

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    apuntes para una nueva religión

    Será una religión sin buenos ni malos. Ni vencedores ni vencidos. Algo pequeño, personal e intransferible. Cada uno llevando su propio Dios, sin dogmas ni condiciones. Vive tu vida, no lleves el infierno contigo, no lo compartas con nadie. Organiza tu rabia, busca pequeños resquicios en los que ser libre, pelea por ellos porque es lo único que importa…. Ese tipo de cosas. No necesitaremos nada más. Nos reconoceremos en las paradas de autobús y en las colas de los supermercados. Pasaremos los unos al lado de los otros, con nuestras parejas, nuestros hijos y nuestras vidas. Una sonrisa, un leve roce de manos al cruzarnos en el pasillo de…

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    cambiar el mundo

    Indudablemente, cada generación se cree destinada a rehacer el mundo. La mía sabe, sin embargo, que no podrá lograrlo. Pero su tarea es quizás mayor: consiste en impedir que el mundo se desmorone (*) Los gatos son expertos en escapar del desastre pero hace tiempo que sospechan que ya es demasiado tarde. Tarde para escapar, tarde para evitar que todo vuele por los aires. Tarde para cualquier cosa que no sea buscar los mejores asientos y sentarse a esperar el final desde la primera fila. (*) Albert Camus en el discurso del aceptación del Premio Nobel (1957)

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    hijo de dios

    Es una iglesia gótica llena de piedra, siglos y luz, indistinguible a mis ojos de otras muchas catedrales que se desperdigan por la guía turística que llevo guardada en el bolsillo. Pero esta es especial, esta tiene su propio guardián: un gato macho de color negro que se pasea indolente entre los bancos. Lo he visto desde lejos y nos hemos citado en la nave central ante un enorme retablo plagado de oro y arabescos. El gato posa su mirada en las esculturas dolientes, luego me mira y luego otra vez vuelve sus ojos al retablo. Es una mirada de curiosidad e incomprensión hacia los humanos y sus artefactos. Todo…