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lluvia enferma (.2.)

(Primera parte)

¿Te has equivocado de tipo, imbécil? Improviso sobre la marcha. Tus amos te están poniendo a prueba ¿Sabes? Y ahora estás perdiendo muchos puntos a sus ojos. No es gran cosa, pero suficiente para notar la duda colgando en la otra punta del arma como un trasto inútil. Es lo malo de estos chicos, han oído demasiadas historias y tienen demasiado que perder como para permitirse decepcionar a sus amos. Aparta el arma unos centímetros y me gira para comprobar si es mi cara la que busca. Apenas un instante, una gota de lluvia que se cuela a través de sus gafas oscuras, y mis manos que se lanzan sobre su cuello sin tiempo para reaccionar. Es mi grito el que cubre el callejón cuando siento las agujas desgarrando mi carne mientras se lanzan desde mis muñecas directas hacia su cuello, anhelando entrar en el torrente sanguíneo. Le veo ahí, clavado como un insecto delante de mi, y siento como poco a poco va entrando en un ciclo sin salida…

…primero te paraliza por completo mientras tu cerebro intenta ordenar al cuerpo que se mueva, que dispare, que haga algo, pero nadie responde al otro lado. ..

…Luego son tus pulmones los que dejan de llevar aire…

… y al final, justo al final, tus ojos delatan que ves la muerte cruzando por ellos.

Siempre es así.

Dejo el cadáver en el suelo y me alejo dejando tras de mi un reguero de sangre que brota de mis muñecas; duele demasiado para intentar tapar la hemorragia, duele como duele siempre, duele como la primera vez, duele como nunca.

Es un implante anticuado, me lo han dicho muchas veces, tecnología obsoleta de hace diez años. Podrían ponerme piel sintética a lo largo del brazo y matar el nervio. Así, dicen, las agujas podrían brotar sin dolor de mis entrañas. Quizás sea cierto, pero ese es un paso que no quiero dar porque ese dolor es la delgada frontera que me permite ser mejor que aquellos a quien afirmo odiar.

Ellos no pueden entenderlo, necesito que algo mio quede al lado de cada cuerpo tendido en el asfalto. Si dejase de sentirlo, si no lo perdiese, el arrebatar una vida pasaría a ser pura rutina, y eso me alejaría aún más del humano que fui.

Soy el fuego, soy el miedo, soy la soledad.

Esperemos que los abogados de William Gibson sepan encontrar en sus corazones la palabra homenaje antes que la palabra plagio…
Un abogado con corazón… Esa si sería una buena historia de ciencia ficción.

5 Comments

  • la chica triste de la parada de autobús

    Ha quedado claro (opino yo), has acabado bien la historia. Aunque claro, para mí también la empezaste bien y la interrumpiste igual. Yo no captaría el homenaje porque no sigo el género, pero me ha gustado tu aportación. La pregunta es, ¿cuándo no me gusta lo que escribes? Creo que se llama admiración.

  • Miriam G.

    Conozco a un abogado con corazón. He leído las dos partes seguidas, me he alegrado de poder hacerlo así, he disfrutado con la lectura.

    Un beso, Miriam G.

  • Zebedeo

    ¿Agujas saliendo de las muñecas a través de la carne? Si alguna vez te quedas en paro (si no lo estás) seguro que te ficha la Cruz Roja para las donaciones de sangre.
    Yo conocí a un abogado con corazón, pero entre todos sus compañeros de profesión hicieron un bote (de dinero) para pagarle una operación para extirparlo. Cortesía profesional, creo que le llaman.

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