leer,  otra vida

Fin de año

El pequeño arquitecto sigue un plano existente únicamente en su cabeza, y va colocando los bloques de plástico formando lo que sólo es un cuadrado irregular en medio de la alfombra, pero que a sus ojos de niño es un impresionante castillo, con fosos, almenas y toda la parafernalia de la guerra. Pronto se quedará sin bloques para abarcar toda la extensión de la alfombra, pero eso no parece importarle y sigue inmutable en su tarea. Esa es la valentía que hace a los locos triunfar en sus proyectos y mantener ese farolillo de esperanza que los adultos perdemos en la primera curva del camino…

…mierda, he vuelto a hacerlo, he estado media hora mirando un punto de fuga imaginario. Levanto la cabeza y veo a los orgullosos padres y al resto de la familia cuchicheando en la esquina opuesta del salón mientras me miran de reojo y se dan codazos cómplices. Hablan de mi, no he logrado estar a la altura de su entrañable postal: familia normal en navidad.

Llevo tres días sin apenas comer, y sólo un esfuerzo sobrehumano me hace estar aquí sentado sosteniendo un vaso de zumo, lo único que puedo tragar, entre unas manos que no dejan de temblar y no parecen mías. Me he afeitado, he buscado una camisa limpia, y me he defendido con un montón de frases huecas adornadas con mi mejor sonrisa. Pero todo en balde, mi pequeña fortaleza no intimida ni engaña a nadie, apenas la miras y ya se desmorona con el primer asedio.

Decido dejarles allí con su pequeño contubernio al que no he sido invitado, y marcho rumbo a la cocina para dejar el vaso. Allí me encuentro con el único miembro de la familia demasiado educado para tramar contra nadie y tremendamente ocupado en hurgar con pasión el cubo de la basura, cuyo contenido puebla el suelo como los restos del mercadillo. Al verme recortado en el quicio de la puerta me mira pillado en falta, posa el trasero sobre el suelo, agacha la cabezota y vuelve mustio su rabillo. Recojo el desastre lo mejor que puedo y le prometo mi silencio si el no dice nada del frasco escondido al fondo de la despensa del que bebo con cristiana devoción. Un trago largo y liberador para ahuyentar mis temblores y hacer crecer los muros de mi fortaleza interior. El parece conforme, y cerramos el trato con un combate a muerte por una estupenda pelota de color naranja.

Tan contentos estamos que, tras un breve descanso para hacer otra visita a la botella de la despensa, decidimos salir rumbo a la calle para celebrar nuestra mutua alegría. Cuando cerramos la puerta a nuestras espaldas y salimos al frío de la noche comprendemos que nadie se acordará de nosotros y eso, lejos de asustarnos, nos hace un poco más libres.

11 Comments

  • koffee

    Siempre me parecieron abominables las comidas de estas fiestas. Me excedo en la palabra, lo sé, pero hoy habla mi subconsciente.
    Y… a ver si le damos Eukanuba al perro para Fin de Año!.

  • Ele de Lauk

    Excelente el relato de una noche en la que hay que ajustarse a la expectative de los demás .Algunos recurren a la botella , otros intentamos ardides varios .
    Cada vez mejores tus textos , Beau . Estoy leyendo a un escritor .

  • Gwynette

    Al principio creí que estabas haciendo un homenaje al creador de los clicks de Playmobil..:-)

    Cada vez asociamos más libertad con soledad.
    Creo que nos engañaron, nadie nos preparó para eso.

    Besos

  • Beauséant

    Gracias M.. es extraño, pero cuando crees que nadie vendrá en tu ayuda muchas veces, por desgracia no siempre, alguien te da una palmada o te invita a jugar con un estupenda pelota de color naranja…

    Quizás Ybris es porque la libertad no es un concepto que pueda ser entendido, es algo que debe ser sentido, vivido, para tener algún sentido. Si la intentamos meter en un diccionario la matamos un poco…

    No creo que sea cuestión de inteligencia Red, es más bien sintonia. El momento concreto para la persona precisa…

    Creo que es más de croquetas caseras que de Eukanuba, pero lo intentaremos para el próximo año koffee

    Sospecho Ele de Lauk que no es un problema de una noche, es algo continuo. Siempre intentamos estar a la altura de lo que los demás esperan, el que dirán el que pensarán. Al final tu vida, la vida real que quieres tener, queda empeñada por esa vida que enseñamos a los demás y que todos esperan.

    Esa Gwynette es otra de mis muchas taras que arrastro desde pequeño. Nunca me regalaron el barco pirata.. Por suerte ahora ya soy mayor y puedo elegir mis propios juguetes 🙂 Y si, nadie nos preparo para eso, ni para eso ni para otras muchas cosas. Tantas clases, tantos maestros y nadie te dice como coño tienes que vivir, que metas puedes marcar y cuales son imposibles.. Vivir sólo se aprende viviendo, y cuando ya has aprendido es tarde para casi todo…

  • tumulario

    Siempre pense que hay dos failias, la que te viene impuesta y la que tu eliges, con la primera las reuniones suelen ser odiosas, aburridas, monotonas y al fnal cada uno termina escondiendose donde puede, con las segundas no hace falta reunirse porque siempre que puedes estas con ellos.

  • Beauséant

    Te parecerá extraño, Ele de Lauk y seguro estoy equivocado, pero los libres, a veces, me parece que no quieren ser tan libres, que pagarían por tener alguien o algo que les ordenase sus pasos…

    Nada más cierto que eso tumulario hay una familia que decides y otra que te viene impuesta, por desgracia decir eso en voz alta es muy incorrecto, así que no se lo diremos a nadie 😉

Leave a Reply to Ele de Lauk Cancel reply

Your email address will not be published.