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copilotos

Las cosas y su infinita capacidad para seguir haciéndote daño. A pesar del tiempo pasado, por encima de las vidas vividas, indiferentes a tanto ir y venir, a tanta pelea sin sentido. Ellas esperan pacientes como arañas zen, inertes hasta el momento exacto y el lugar preciso para traerlo todo de vuelta.

Vuelvo a los viejos lugares como quien regresa a la escena del crimen. Me bajo en la estación del tren y sin apenas ser consciente comienzo a trazar el inventario de derrotas. En las afueras donde aún permanece, casi devorado por los edificios, el viejo estadio en el que fingimos animar hasta el éxtasis al equipo local, por las viejas calles hasta encontrarme ante aquel bloque inmenso de apartamentos blancos que se veían desde el dormitorio en el que levantamos barricadas, asaltamos nuestros cuerpos y nos hicimos promesas de eternidad.

Simples accidentes geográficos y biográficos. Nada de todo eso debería doler, pero las calles están sucias, el cielo esta sucio y todos nos movemos como cucarachas esperando ser pisoteadas. Nada de todo eso debería doler, pero duele. Nada de todo eso debería importar, pero importa. A veces parece que en realidad es lo que de verdad importa, el único resto del naufragio que querrías conservar.

Las cosas, los mapas y las calles son los mismos. Viven ajenos a nuestras vidas sin planear nada en nuestra contra, ni siquiera saben de nuestra existencia. Son mis ojos, sobre todo mi mirada, la que recorre unas líneas ya leídas buscando volver a sorprenderse.

Y no, no hay sorpresas. Somos copilotos silenciosos de un viaje sin sentido a la espera de ser abandonados en la primera área de servicio.

12 Comments

  • Luz

    A veces pienso que vamos por un una cinta transportadora uno a uno pasando por los escenarios y acontecimientos que la rodean, los vas viviendo, experimentado y dejando paulatinamente atrás. Cuando quieres repetir un instante pasado no es posible porque el escenario por el que estás andando cambió y tendrías que moldearlo con lo que hay, pero nunca será ese, nunca más.
    Grandísimo lo que has escrito… y seremos abandonados en la primera área de servicio, sí. 😉

  • evavill

    Vaya final más demoledor. Y lo malo es que es así.
    ¿O sí que tendrá sentido el viaje y no se lo sabemos ver?

    Me ha gustado eso de la araña zen, pero no para que me atrape, claro, como símil solo.

  • Frodo

    A pesar del pesimismo que sobrevuela estos párrafos, me ha gustado mucho lo que se dice. Creo también que nadie regresa jamás a algún lugar, cuando alguien intenta hacerlo no solo cambió el lugar, sino también la persona misma (y hasta puede que el mapa).
    Otro tema es el sinsentido que se maneja por el final. Tal vez sí, tal vez todo este viaje no tenga sentido, pero prefiero seguir engañándome… al menos unos años

    Pluma muy afilada esta vez, filosófica, existencialista.
    Abrazos

  • Beauséant

    Me ha gustado mucho la imagen que has descrito, LUZ, una cinta transportadora sobre la que no tenemos ningún control, las cosas van pasando y si pierdes mucho tiempo mirando lo que dejas atrás, de pierdes todo lo que viene por delante.

    Pero, es tan tentador, ¿verdad, TORO SALVAJE?

    Quizás habría que intentar disfrutar de ese viaje, aún sabiendo el resultado, EVAVILL, en mi caso me cuesta y mucho… Y la araña te atrapará, siempre nos atrapan, tienen todo el tiempo del mundo, no lo olvides 😉

    Muchas gracias, FRODO, así lo decían los griegos, ¿no?, eso del río y de bañarte en aguas que son diferentes. O cambian los sitios, o cambian las personas, efectivamente. Es bueno saberse engañar, a pesar de lo que aparezca en los textos, es algo que hago con bastante frecuencia, a veces no puedo, se me atascan demasiadas cosas y tengo que ponerlas por escrito para poder seguir. Es como cerrar una puerta, no sé.

    Un abrazo a todos y gracias

  • María

    Un viaje bien descrito, aunque digas que sin sorpresas, y con las calles algo sucias, pero nos has hecho viajar recorriendo con nuestra mirada ese lugar, y emociones sentidas, aunque sea un viaje sin sentido, yo creo que todo tiene sentido, todo está escrito en el viaje de la vida. Incluso los viajes sin sentido.

    Un placer leerte. Eres una caja de sorpresas.

    Un abrazo.

  • Beauséant

    Eso sí es verdad, incluso en los viajes sin sentido siempre es posible encontrar un sentido. El mismo viaje es un sentido en sí mismo, pero a veces da miedo, otras queremos estar en algún otro sitio…

    Muchas gracias, mi cabeza es un poco caja de sorpresas, el resto de mi ser es muy predecible

  • Carmen Troncoso

    Querido Beauseant, nos hemos quedado estaticos con la pandemia y obligados a profundizar, tu texto es muy real y sintiente, un abrazo

  • kasioles

    Difícil, por no decir imposible, es volver al lugar y encontrarlo todo igual, como si el tiempo no hubiese pasado, como si aquél adios fuese de un día para otro y no una eternidad.
    Yo temo volver a mi lugar, la última vez que lo hice, sentí pena, busqué y rebusqué pero todo había cambiado, me he sentido una extraña en mi tierra, seguro que ni me ha reconocido mi querido mar.
    Cariños y buena semana.
    kasioles

  • Beauséant

    Muchas gracias, Carmen Troncoso, es cierto lo que dices, la pandemia nos ha obligado a rebuscar en ciertas cosas de las que quizás no erámos conscientes. Estaban ahí, pero vivíamos como si no existiesen.

    Así es, kasioles, imposible. En mi caso siempre ha ocurrido lo que comentas, una mezcla de pérdida, de tristeza. Es aún peor si esos sitios se han comenzado a derrumbar físicamente, las viejas casas, los pueblos abandonados… Es mejor no intentar volver.

  • Beauséant

    Doloroso y agradable, así es, pero también creo que un poco enfermizo, en especial cuando se regresa demasiado a menudo esperando encontrar algo que seguramente ya ni existe… Muchas gracias.

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