leer,  mirar

atrapados

Ha grabado sus iniciales sobre la mesa con una cuchilla de afeitar. Una cuchilla de las antiguas que no son más que una placa muy fina de metal con los bordes afilados. No sé de dónde la habrá sacado,eso es lo primero que pensé, que hacía años que no veía una cuchilla de ese tipo.

Cuando ha levantado la cabeza de la mesa nuestras miradas se han cruzado y sus ojos han intentado emprender la huida. Ha encogido los hombros y ensayado una especie de sonrisa. Estoy bien, me dice, sólo me siento un poco atrapado. Eso me dice, como si estar atrapado no fuese un absoluto que no admite puntos intermedios, o lo estás o no lo estás. Parece sorprendido, no triste, como si se hubiese levantado por la mañana y hubiese descubierto toda su vida convertida en un laberinto.

La casa olía a cerrado, un aroma denso que parecía hacer aún más pequeñas todas las habitaciones, como si los objetos se hubiesen ido acercando hacia nosotros, centímetro a centímetro, cuando no mirábamos. Empecé a sacar los comestibles de las bolsas mientras me demoraba todo lo posible en colocarlos en su sitio intentando mantener una conversación que devolvía en forma de monosílabos. Me sentía triste, me sentía culpable, la puñetera sensación de estar huyendo de aquella casa otra vez. Huyendo de su tristeza y de aquella cuchilla que trazaba surcos sobre la madera y a la que no podía dejar de mirar.

He regresado a mi casa en metro. Me sentía sin ganas de caminar, sin aire ni fuerzas. A la salida, un vagabundo me ha tomado del brazo pero no me ha regalado la típica letanía de los que duermen calle. No, ha estirado mi brazo hacia abajo intentando acercar mi cabeza hacía sus ojos inyectados en sangre y unos dientes amarillentos que hedían aún aún antes de llegar a oler su aliento. Ha clavado sus ojos llenos de venas y manchas y me ha susurrado, sabes que estamos atrapados, ¿verdad que lo sabes?

13 Comments

  • María

    Que relato tan atrapante. Cuántas veces huimos, cuántas veces nos sentimos así, con ganas de escapar de la realidad. A veces laberinto que no sabes por dónde salir.

    ¿Sabes? me has trasladado a tiempo atrás cuando una vez fui a coger una cuchilla de esas de mi padre, para ver cómo era y como son tan finas me corté la yema, no veas la sangre que me salía del dedo. Algo para no olvidar. Y eso por ser una curiosa.

    Besos.

  • Myriam

    Has escrito un texto que va introduciendo al lector gradualmente en una sensación de agobio, claustrofobia y desesperanza.. Al menos así lo siento al leerte.

    Besos, Beauséant
    Pd. No perdamos la esperanza. El ser humano cuenta con infinitos recursos internos
    para salir de cualquier crisis. Sólo tiene que creérselo.

  • Beauséant

    Muchas gracias, **María**. Los laberintos siempre parecen sencillos cuando se observan desde arriba, cuando andas en el medio es imposible resolvrlos. .. Y sí, esas cuchillas las cara el diablo, tuve una experiencia parecida 🙂

    Maldita sea, **Mento**, si tú me confirmas esa sensación estamos realmente jodidos.

    Gracias, **Myriam**, quería intentar transmitir esa sensación y me alegra haberlo logrado.. me gustaría darte la razón y que con algo de fuerza se puede salir de casi cualquier laberinto, pero he visto muchas veces a personas metidos en laberintos que, simplemente, no parecen tener salida.

  • Mento

    Bueno… Estar atrapados es solo un estado. Basta llegar hasta el fondo para poder cambiarlo. No tiene porque ser el fin, eso lo elige uno siempre🤭😉

  • Patricia Plaza

    Efectivamente estamos atrapados. Pienso que la libertad es una quimera. Pero el peligro es precisamente quedarse atrapado en ese pensamiento y dejar de responsabilizarnos.

  • Luz

    No tengo mucho que agregar a todo lo comentado incluyendo tus respuestas.

    Lo unico sería, lo de ambos personajes, que me han hecho fabular más. Quizás la confrontación de quien se quedó atrapado en el pasado ya solo, intentado identificarse precisamente con una antigua hoja de afeitar y el que que huyó (la otra generación) pero sigue atrapado en una obligación o costumbre, que huele a rancio.

    Abre la puerta hacia la libertad, hacia lo nuevo que intentó hace tiempo y otro personaje decadente, de la calle, que soltó amarras, le confirma que todos estamos en el laberinto.

    Dentro de tu texto asfixiante, difícil hay tantos recovecos… tantos como esas imágenes con ilusiones ópticas donde vas descubriendo más y más figuras y escenas.

    (Esas hojas se siguen utilizando para muchas otras cosas y se venden en todos sitios. Yo las suelo usar en pinturas, etc. y fijate, todo lo que has logrado tú con una…)🙂

  • Beauséant

    Ahí ya no lo tengo tan claro, **MENTO**, no sé hasta que punto uno elige ciertas cosas, a veces todo se te viene encima y cualquier cosa que hagas sólo lo empeora ..

    Gracias, **FRODO**, siempre me ha gustado intentar escribir de la forma más cinematográfica posible.. me gusta la frase de la piel, me la apunto 😉

    Esa es otra palabra que me da miedo pronunciar, **TORO SALVAJE**, nuestras vidas son muy civilizadas porque hemos puesto una cortina delante de todas esas cosas. Si tienes suerte puede pasarte toda la vida sin mirar detrás, si tienes suerte…

    Eso es verdad, **PATRICIA PLAZA**, en el momento en el que todo te da lo mismo, que no ves soluciones, es cuando bajas los brazos y dejas de pelear. Esa es la verdadera derrota, cuando ya no tienes ni ganas de pelearla.

    Me gustan mucho los comentarios de este sitio, **LUZ**, porque siempre aportan, muchas veces mejoran, el contenido original. El tuyo, por ejemplo,ha desvelado un posible parentesco entre los protagonistas que yo dejé muy claro al escribirlo. Es verdad que la cuchilla parece indicar una generación anterior, ¿verdad? Y sí, efectivamente, el personaje de la calle, el que debería ser más libre de todos, también se encuentra atrapado, eso es lo que quería indicar, que al final nadie se salva… Muchas gracias por darle tantas vueltas hasta captar todos los ángulos.

    Esas cuchillas siguen siendo útiles, es verdad, incluso para afeitarse o hacerles fotos 😉

  • Krudo

    Me encantó el escrito, en verdad siempre me ha dado curiosidad ¿qué es lo que pasa cuando uno tiene esos delirios? ¿Porqué no siempre vemos esas señales? Al inicio del escrito me imaginé que los dos que estaban era la misma persona.

    Las cuchillas de afeitar no son tan buen aliado cuando uno se siente atrapado.

    Te dejo un abrazo de esos que sientes que te liberan.

  • Beauséant

    Las cuchillas siempre lejos, Carmen Troncoso, tienes toda la razón, no sólo cortan la carne, a veces cortan la realidad. Muchas gracias.

    Habria sido una buena opción, Krudo, pero creo que no habría sabido escribirlo. Como bien dices, hay ciertas cosas complicadas de explicar a no ser que hayas estado dentro de ellas. Cuando todo explota siempre acaban apareciendo esas señales y todo parece muy claro, pero no, no son fáciles de ver, sobre todo porque no queremos verlas.

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