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    Sere breve…

    He perdido las lentillas verdes que me regalaste. El gris invierno me pega duro y de frente… de poco sirve mi endeble gancho de derecha… de poco… Seré breve. Necesito que vuelvas a esta ciudad enlutada de paraguas sacaojos y me ayudes a saltar los charcos que me separan del bar aquel donde hace meses alcoholizábamos nuestros cerebros. Es urgente… repito… es urgente… desde que el color verde no tamiza mi realidad, sólo veo en los paraguas armas blancas. Recuerda, ya tengo antecedentes, no puedo bromear con esto.

  • historia, memoria,  mirar

    Adoquines

    Los borrachos insomnes y las princesas de alas rasgadas intentan sin esperanza encontrar el camino que les lleve de vuelta al hogar. Caminan como invisibles espíritus entre los barrenderos que luchan por arrancar la costra de inmundicia, soledad y asco dejada por otra noche de viernes. A mi lado él intenta calmar su tos con un cigarrillo. Le prende fuego con calma, y me lo alarga tembloroso, aún sabiendo que no lo aceptaré. Vaya, me dice, tú también eres de esos que creen que vivirán para siempre. Habla un español neutro, sin acentos ni giros, es el tono de alguien que ha estado en muchos sitios, y ha decidido no…

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    Objetos perdidos

    Tu vida y la mia descansan en un estante de la oficina de objetos perdidos. Ya no es tiempo de preguntarse lo que fuimos. A decir verdad, ya no es tiempo de casi nada. Contengamos la respiración. Finjamos no ser… de un momento a otro, nuestro nombre dejará de figurar en las agendas de todos aquellos que un día llamamos amigos.

  • leer,  mirar

    Vida

    Crea una mentira, algo pequeño, nada ostentoso: algo manejable y sin aristas, no te vayas a cortar. Ponle un nombre, llámalo vida, cree en ella. Llenala de cosas buenas o malas, no importa. No mires, no lo hagas nunca, la vida de los demás, concéntrate en la tuya, sólo en ella. No te hagas preguntas, nunca vienen con las respuestas incorporadas. Es complicado, lo sé, pero está en juego ser feliz.

  • leer,  mirar

    The year of the cat

    Las palabras nunca fueron suficiente… Después, después ya es tarde para casi todo. Demasiados verbos en confuso pasado. Y el café, y las complicadas conjeturas que creí a ratos leer en sus posos, y el frío… aquel frío que me subía desde los pies a la cabeza. Escuchaba una y otra vez aquella canción que me prestaste… the year of the cat… y algo en todo aquello me decía que nunca volvería a jugar en el equipo campeón… nunca…Años meticulosamente equivocados, o asomarse a la terraza y agarrarse fuerte al pasamanos de los viejos fantasmas, o acariciar una balaustrada de frases que nunca se han dicho y tan necesarias eran.…

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    El final es donde partí

    ¿Recuerdas aquellas noches después de los conciertos? Cuando la multitud aún esperaba abajo para poder tocarte y oírte, para mantener ese hilo invisible creado por las luces de neón y un puñado de canciones. Chicas, casi siempre chicas fáciles de impresionar, y copas que alguna mano amiga siempre se encargaba de rellenar. Las mismas manos convertidas más tarde en mil puños furiosos reclamando favores y deudas impagadas… De todo aquello sólo conservas un puñado de heridas sin cicatrizar, una vieja guitarra un poco más afónica y unas gastadas botas de auténtica piel de caimán. Estoy acabado, piensa mientras se pasa una mano por el rostro sudoroso y con la otra…

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    Jaime

    Tengo que dejar a Jaime. El problema viene cuando leo el futuro en los slogans de sus camisetas de viernes, o cuando, de madrugada, se desabrocha el tercer botón de la camisa. Ese es el problema. Porque, entonces, quiero apurar en sus clavículas lunas y estrellas antes de que el día las confunda… entonces busco en su cuello la respuesta aunque no tenga noción de la pregunta. Entonces su piel me habla y siento en ella la tensión muscular de un amor que quizá esté por venir… Porque es muy suyo también, sí, y no puede ser ni un poco mío… Por todo eso, por algo más, también, por algo…