tanta sangre en el mundo

tanta sangre en el mundo

El último desahuciado se lanza por la ventana al ritmo de todas las facturas impagadas. Hacen un sonido como de fruta madura al estamparse contra el pavimento y siempre dejan a sus espaldas una historia que no ha nacido para ser contada.

Trabaja en el servicio de ambulancias y en esos días le tiembla el pulso al intentar sostener un simple vaso de agua. Cuando le veo aparecer por la puerta con los pliegues de la camisa manchados de sangre, sé que sostiene sobre sus hombros todo el peso del mundo.

Lleva poco tiempo en ese trabajo y siempre le dejan los peores turnos. Ellos, los veteranos del servicio, son expertos nigromantes que leen en las negras entrañas del tiempo. Conocen a la perfección y logran evitar esas imprecisas horas en que los derrotados se envuelven en una locura serena y comienzan a afilar las armas de los perdedores en pos de un lugar tranquilo desde el que poder escapar del banquillo de la vida.

No siempre es por la noche cuando le dan un portazo a la vida. Los atardeceres calurosos, las madrugadas eternas… Hay una especie de reloj cósmico que rige la vida de los condenados. En esas horas los teléfonos no dejan de sonar y cientos de ambulancias recorren arriba y abajo la ciudad intentando apagar un incendio que lleva siglos en combustión.

A veces la vida deja pocas vías de escape, a veces todo es un continuo cerrarse de puertas y una única ventana por la que saltar. Lo único cierto es que no podemos, no debemos, juzgarles.

Ha desplegado un mapa de la ciudad con una X en cada lugar donde ha recogido otro cuerpo caído, lo contempla cada noche y cada noche mueve la cabeza sin entenderlo.

Hay una pauta, un patrón… y él lo sabe. Tantas muertes no pueden ser en vano, alguien trata de decirnos algo. Es la única conclusión lógica porque, ¿qué sentido tendría crear algo tan extraño, tan único como una vida, para dejarla ante las fauces abiertas del azar?…

Si nuestras vidas responden a ese gran plan maestro, ¿no deberían hacerlo nuestras muertes?

Ningún Dios sería tan cruel, ¿verdad?

Sería tan fácil creer en su locura. Encontrar alguna explicación a tantas vidas fugaces que brillan y apagan sin dejar apenas un rastro de su paso.

Hay tanta sangre, tanta ruina y tanta miseria en el mundo…. y él quiere limpiarla toda…

…él, que no es más que un pobre tipo sosteniendo sobre sus espaldas el peso del mundo.

tanta sangre en el mundo

15 thoughts on “tanta sangre en el mundo

  1. Una intensa historia para finalizar la semana. Ciertamente no podemos juzgar a esas personas que toman la drástica decisión de suicidarse, sea por el motivo que sea. Aún así, desde hace años me es inevitable preguntarme si para suicidarse hay que ser valiente o muy cobarde.. La verdad, no lo sé, quizás una mezcla de ambas cosas, quizás de ninguna. Creo que el planteamiento real que debemos hacernos es cómo mejorar la vida, cómo hacer el día a día más llevadero y no sólo más soportable, sino agradable. ¿Se necesitaría un plan de gobierno? a veces funcionan, a veces no.. Porque no se saca mucho con sólo entregar unos folletos con frases optimistas o llenas de juicios, no sólo basta una que otra charla motivacional, el asunto es más profundo, hay que sanar las raíces del ser humano, de la persona, de los grupos de personas. Hay que hacer una investigación y un viaje interior en conjunto, romper esquemas, patrones sociales, estigmas culturales. Barrer con los conceptos impuestos, arcaicos e inútiles, porque algo está pasando.. No creo que las personas nazcamos para sufrir. Obviamente el sufrimiento te enseña algo, pero llega el punto en que ese camino ya no es útil y se vuelve un ciclo vicioso, un laberinto de torturas. Diría que todos debemos poner manos a la obra. Ser más empáticos, más comprensivos, más flexibles, menos discriminadores, dejar las limitaciones, las separaciones absurdas, permitirnos y permitirle al otro ser. Simplemente ser.

  2. Debe ser un trabajo terrible el de tu protagonista, jamás podría dedicarme a algo así, ni médico o enfermera de urgencias, moriría tantísimas veces por segundo que duraría un suspiro.. menos. Creo que la vida tiene tanta importancia como la muerte, solo que la muerte, por desconocida, nos asusta muchísimo más. El suicidio es el camino más corto que existe hacia ninguna parte cuando no se sabe donde ir. Jamás juzgaría a un suicida si no fuera por la devastación que dejan en los que les quieren, solo por olvidarles … creo que sería capaz de volver a matarles -no es verdad, pero casi- desgraciadamente sé de lo que hablo.

    Tremendo tu escrito!
    Casi pueden verse los cuerpos volar ¿recuerdas el atentado de las torres gemelas? te leía y veía a esos cuerpos cayendo al vacío…
    Pobrecito tu protagonista… sí, demasiado peso sobre su alma.

    Tb tremendo el comentario de kadannek.
    No sé si daros las gracias o ponerme a llorar en un rincón!

    Un beso.

  3. Lo mismo, kadannek, y digo lo mismo porque puede que no sea cierto, la postura correcta no sea verlo como un error que cometen, como algo que debemos evitar. Quizás, no lo sé, deberíamos permitir que cada uno haga con su vida lo que quiera, y dar las mayores facilidades para que puedan tomar el camino que quieran de la forma más sencilla. Cuando alguien se quita la vida, decimos eso, quitar la vida.. a quién se supone que se la quitas, ¿no era tuya? Me parece bien dar toda la ayuda y la información para evitarlo, pero si llegas a un punto en que nada de eso funciona, ¿no sería más honesto decirle: toma estas pastillas y punto?

    Kadannek, María, siempre hace crecer al texto, es un don como otro cualquiera 😉 Yo tampoco podría tener esos trabajos, creo que al final te toca inmunizarte para poder seguir con ellos y debe ser duro, muy duro… Y sí, cuando alguien da un portazo no sólo da un portazo a si mismo, lo da a todos los que le rodean, no todos son solitarios muchos, como decía en el texto, dejan toda una larga lista de historias que nadie contará ni recordará…

    1. La verdad es que entraríamos a una cuestión de juicios morales bastante delicada y complicada. Sigo pensando en que no estamos en posición de enjuiciar a quienes tomen esa decisión, pero darle el visto bueno sin más, para algunos podría ser un acto inhumano y hasta criminal, pero también ¿tenemos el derecho de detener una decisión que fue tan difícil de tomar? ¿Cuánto vale una vida? He ahí la gran pregunta. De alguna forma incentivarlos a realizar este acto ¿no sería visto también, como una forma de matar? ¿o de ayudar a alguien a matarse? Honestamente yo me quedaría en el “Entiendo por qué quieres hacerlo, no te critico, pero piénsalo bien. Reflexiona profundamente si es lo que necesitas y quieres, y si realmente no hay otra vía para mejorar las cosas”. Luego entra el trabajo de apoyarlos, amarlos, cuidarlos y ayudarles a enfrentar la realidad de las cosas… Muchos suicidios se han evitado con esta clase de atención. Lo dejaré hasta aquí, por el tema se presta para muchos puntos dignos de debate, así que concluiré diciendo que ojalá aprendamos a mantener el temple, a no ahogarnos innecesariamente por los fracasos de la vida o la crítica. Hay que aprender a ser quienes somos en verdad, integrar tanto la luz como la sombra que hay en nosotros. Quizás eso salve muchas vidas.

      Saludos!

      1. Totalmente de acuerdo contigo KADANNEK, te digo más, proporcionar a un suicida las pastillas, es exactamente lo mismo penalmente hablando que si cometieras un homicidio. Para mi ayudar a morir a un terminal, es, hasta un acto de humanidad, aunque en nuestro ordenamiento no se contemple la eutanasia activa… Absolutamente entendible y hasta recomendable ayudar a morir a alguien cuya vida se termina. Se trata de ahorrarle sufrimiento innecesario . Un suicida ha decidido – la mayoría de las veces bajo un estado anímico anómalo, cuando no absolutamente inconsciente – terminar voluntariamente con su vida. Lo siento BEAU, la vida como el aire no es de nadie… la vida se vive, como el aire se respira y cuando se termina, se terminó. Ni puedes taparle a nadie las narices para que no respire, ni ayudarle a que deje de respirar quitándole una vida de la que solo somos USUFRUCTUARIOS, en absoluto propietarios.

        Por eso me ha encantado lo dicho por KADENNET ( tienes razón, es un don ; -) hay que ayudar a salvar vida, de ninguna manera acabar con ninguna.

        Perdón, supongo que no tengo derecho a inmiscuirme.
        No lo haré más lo prometo.

  4. Se oculta la cifra de suicidios consumados.
    Y la de los frustrados.
    Hay mucho dolor oculto.
    Y muchos medios de comunicación lacayos que no quieren morder la mano que les da la subvención.

    Saludos.

  5. No, kadannek, María, si cuando que no tengo algo claro es que no lo tengo claro, no me importa que alguien opine otra cosa porque puedo no llevar la razón y, oye, aunque la llevase pues siempre es bueno que alguien te diga lo contrario 🙂

    Simplemente no veo la vida como un don o un regalo que deba llevarse hasta el final. Tengo suerte, nunca he estado en ninguna circunstancia que me hayan hecho ni siquiera pensarlo, he visto algún caso muy de lejos y nunca he sabido que pensar. Por un lado sé que es verdad, que con apoyo y ayuda esas cosas pueden superarse, pero esta claro que por algún motivo esa ayuda no siempre llega o no siempre es efectiva, y por otro pienso eso, que una vida no es algo sagrado que pertenezca a nadie más que a nosotros mismos. Ningún Dios, ninguna religión debería hacernos olvidar esa premisa tan sencilla.

    Lo de la eutanasia, que parece que es algo más sencillo de defender, al menos para mi, no difiere en gran cosa del suicidio. Es una decisión que debe tomar una persona después de haber evaluado todas las alternativas. Personas que no siguen el tratamiento por el motivo que sea, personas que no quieren sufrir.. creo que debería tener toda la ayuda del mundo y si una vez dada piensan lo mismo, no me atrevería a juzgarles…

    Como digo, es una reflexión lanzada al aire, si escribo sobre esto en una año, o diez, lo mismo me sale otra cosa 🙂

    1. Yo tampoco lo tengo del todo claro. Es difícil, la verdad. Yo he visto casos muy cercanos y eso lo hace todavía más difícil. He conocido “suicidas” que no tienen un respeto real por la vida ¿sabes?, juegan con los límites por atención. Una persona con la que compartí hace muchísimos años atrás me dio esa respuesta cuando le pregunté por qué se había lanzado por el techo, raspándose los brazos de gravedad: “Por atención simplemente”. Si ese es el caso, hay otras formas de pedir atención, como hacerlo directamente: “Me das un momento? necesito expresar algo”. Suena sencillo, pero sé que a veces no lo es. Ojo, no digo que todos los casos sean para pedir atención. Los que lo intentan en silencio a la larga, me parecen los más honestos. No quieren o no necesitan hacer un espectáculo. Al fin de cuenta es una decisión que tomaron solos y solos la efectuarán. Sólo te compartía una experiencia.

      Por otro lado, la eutanasia también es polémica. Sé que las circunstancias son diferentes. Sé que se trata de enfermos terminales que agonizan y sufren mucho dolor. Pero la depresión endógena, por ejemplo, o cualquier tipo de depresión, es una enfermedad también, de índole mental. Entonces me pregunto ¿el suicidio, en algún nivel, podría ser visto como una especie de eutanasia? De alguna forma me lo parece. Sea como sea, ni lo uno ni lo otro es fácil. Ambos casos podrían caer en la categoría de crimen o atentado contra la vida.
      Por lo general pienso que no es la salida, pero creo entender a quienes le ven como una solución.

      Gran tema, gracias por compartir ideas. Quizás en unos años lo tengamos más claro.

      1. Lo bueno de un blog es que sirve como diario y una forma de guardar los diferentes “estados” de una persona… puede ser bueno o malo, depende de como lo miremos… quizás dentro de unos años nos pasemos por aquí por casualidad y esto siga abierto y veamos las cosas de otra forma. De alguna forma, creo, la mentalidad de las personas y de los países parecen ir cambiando y las legislaciones y las percepciones son diferentes… Tambíen cambiarán nuestras circunstancias personales, aunque espero, como dices, no tener que llegar a entender o plantear ciertas cosas.

        Un abrazo.

  6. Hey, Toro Salvaje, te has colado antes de publicar la respuesta 🙂 Ese es otro aspecto del tema, creo, que en el momento que entran subvenciones e ideologías la verdad sale corriendo despavorida.

    No queda bien hablar de esas cosas. He conocido muchos casos de suicidio que, al preguntar a amigos y familiares, salían con cualquier otra explicación. Muchos meses han muerto más personas por suicidios que por accidentes de tráfico, pero de eso se prefiere no hablar porque sería reconocer que algo no funciona en todo este sistema y eso no, eso no puede ser, vivimos en el mejor de los mundos posibles. Usted y yo no nos hemos dado cuenta por ser cenizos 😉

  7. mmmmmmmmm vengo con caramelos en la boca redulce me siento
    me he pintado los ojos de negro y las mejillsa rosadas de tomar sol
    te leo y pienso
    Hay que dejar que la gente viva como quiera
    y haga lo que quiera
    Nosotros en general las mujeres queremos ser las salvavidas de los hombres y modificarlos y cambiarlos….
    Me fui de la tangente
    Querido te dejo un beso en la frete

  8. Al margen de valoraciones éticas, que me dan una pereza terrible… lo mejor del relato es lo vívido de cada frase. La posibilidad de ser, durante tres minutos, ese trabajador de urgencias. Sentir lo que siente él, tres minutos, los tres minutos más angustiosos del día y luego, hacer el esfuerzo de olvidarlo y continuar con lo tuyo, con lo mío, en este caso. Eso, para mi, es ser un buen escritor. Después, cada uno, con su vida y con su capa, que haga un sayo 😉

  9. Muchos hombres quieren ser salvados de forma desesperada, MUCHA, pero por la educación recibida, el orgullo o no sé qué, rara vez piden esa ayuda… me gusta que te salgas de la tangente, faltaría más 😉

    Creo, Stand by, que has captado la idea 🙂 lejos de meterme en debates filosóficos sobre lo correcto o incorrecto de ciertas acciones, quería reflejar la vida de esas personas con esos trabajos en los que o te inmunizas o te acabas volviendo un poco loco… E incluso eso, el inmunizarse es a veces una forma de locura.. Muchas gracias 🙂

  10. Siempre juzgamos a los que se suicidan, a los asesinos, a los locos, a los pobre, y a los ricos, juzgamos al creador porque permite todas estas cosas dolorosas, juzgamos a las madres que abandonan a sus hijos, y a los hijos que matan a sus padres, juzgamos las guerras, los desastres que el hombre crea, solo juzgamos, pero no vemos que el creador le dio a cada uno su libertad de elegir como vivir, ¿ cómo podemos juzgarlo a él, nos trajo, nos dejó libres, y nosotros solos hacemos el mal, ¿qué hacemos? lo malo. Tu escrito es un gran escrito, la esperanza sigue en pie, que esperamos, ¡que el hombre se dé cuenta que son sus actos es lo que convierte al mundo en lo que es!
    Abrazo

  11. Menuda historia y menuda forma de contarla. La perspectiva del que debe recoger lo que queda una vida truncada.
    Bastante desolación nos deja este relato, simplemente porque sentimos que no es ficción,

    Un abrazo

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