mininos viajeros

angustia existencial

Los gatos no viajamos, nos viajan. En cuanto vemos a nuestro humano acumular bolsos y mochilas corremos raudos a meternos en su interior para, simplemente, dejarnos llevar.

Los gatos conservamos intacta la capacidad de ilusionarnos y cualquier sitio que llevemos dos días sin ver nos parece tan nuevo e interesante como un regalo recién desenvuelto.

Los humanos no: necesitan constantemente trazar complejos planes y proyectos para, dicen, encontrarse. Ubicar en algún punto preciso del tiempo y el espacio la persona que nunca fueron pero creyeron ser. Como si el idiota que les mira todos los días al otro lado del espejo y el desastre que atesora no tuviese nada que ver con ellos.

En realidad lo que anhelan los humanos es escaparse de sí mismos. Pero es un esfuerzo inútil, nunca son lo suficientemente rápidos. En cuanto llegan a un nuevo sitio creyéndose otros su viejo yo, que lleva horas en ese lugar, les espera sentado en el sofá con una sonrisa cruel para recordarles de manera despiadada que no hay huida posible.

Las vidas y los errores humanos son trayectorias circulares, por eso son tan tristes sus existencias. Basta que intenten escapar con todas tus fuerzas de algo para acabar dándose de bruces justo con aquello de lo que trataban de huir.

9 thoughts on “mininos viajeros

  1. El gato es sabio. Quizá si tuviera uno (me encantan pero no me decido) y lo escuchara no tendría tantos deseos de viajar de tiempo en tiempo.
    Voy regresando, besos besos

  2. Me alegra tu vuelta, virgi… En realidad uno no tiene un gato, es tenido por un gato, son ellos los que deciden 🙂
    Pero no creo que eso evitase tus ganas de viajar, serían otro tipo de viajes, nada más …

  3. Quien fuera gato… Una vez casi lo logro, pero hace demasiado tiempo para recordarlo 🙂

    Besos ¡¡¡

  4. Alguien me dijo una vez que los animales tienen un miedo menos que los humanos. Nosotros le tenemos miedo a las amenazas reales e inventadas y ellos sólo se quedan con las reales.
    Supongo que siguiendo esa base, al ser más sencillos disfrutan de una paz que a nosotros nos cuesta encontrar en lo cotidiano. Y ellos son tan perfectos que sólo necesitan el amor que se les da.
    Me encanta como escribes.
    La foto genial!

  5. El truco pues, Maman Bohème sería parecernos un poco a ellos, ¿verdad? Conforme me hago mayor (viejo) me doy cuenta que la vida es ir quitando cosas, simplificar, dejar que entre el aire.. Los animales ya vienen con esa lección aprendida…

  6. Me encantó! Me cautiva y duele al mismo tiempo una verdad tan dura expuesta de una manera tan clara, es como una bofetada de realidad.
    Más adelante me gustaría pedirte permiso para republicar este texto en unos de mis blogs.

  7. Ya veo que has hecho un recorrido completo por el sitio, Kadannek .. tenemos mucho que aprender de los felinos 🙂

    y sí, claro, pon los textos y las fotos donde quieras, me gusta verlos corretear…

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