mi país

mi país

He intentado escribir el nombre de mi país en un papel y no he podido. Al principio vino la náusea y al poco el suelo comenzó a abrir bajo mis pies un vacío más existencial que metafísico.

Qué tontería, es lo primero que pasó por mi cabeza. Aferré el bolígrafo con todas mis fuerzas dispuesta a no ser vencida pero fue imposible: la mano se quedó clavada en el papel dispuesta a no avanzar ni un milímetro.

En el servicio médico me ha atendido un chico joven con unas manos preciosas al que no había visto nunca, cosas del verano o los recortes en la plantilla. Me ha escuchado con paciencia, ha asentido como si entendiese realmente mi problema y se ha puesto a dar largos paseos por la habitación. Al darse la vuelta, a traición, me ha puesto un papel y un bolígrafo de propaganda ante mis ojos y se ha lanzado a dictarme todos los países de Europa.

Los estaba copiando todos como una alumna aplicada cuando entre medias, sin aviso previo, ha pronunciado el nombre de mi país.

Casi lo consigo, la mano iba lanzada por la primera letra y al comenzar la segunda he taladrado sin darme cuenta el papel de pura rabia.

El médico levanta incrédulo las cejas y nos quedamos atrapados en medio de un silencio que no es tal silencio. Se oyen toses al final de pasillo y un coche pasa despacio por la calle. Al final me quita los útiles de escritura y con sus manos, unas manos finas y delicadas que parecían tener vida propia, ha intentado escribir el nombre fatídico.

He visto la cara de sorpresa al principio, después de puro pánico y al final ha arrojado con rabia el papel contra la pared.

Hemos cruzado nuestras miradas sobre el escritorio y se ha encogido de hombros.

En realidad, si lo piensas bien, quizás no sea tan extraño. Ha añadido después de un rato pensativo.

14 thoughts on “mi país

  1. El otro día una amiga me escribía, que cómo lo estaba llevando yo que era “tan de la terra”…estar lejos de ella. Sabes, me quedé pensando en el mensaje, porque nunca he creído que yo diera la impresión de ser muy arraigada o ser muy …eso muy de “mi tierra”. De hablar con el posesivo “mi país”. Pero ahora que estoy a 10000km, me cuesta no pensar así. No por el hecho de echar de menos nada, ni de “agrandecerlo”, ni si quiera de empequeñecerlo, sino por una cuestión de identidad. De saber de donde vienes, por la cultura, por todo un poco. Aunque a veces reniegue de muchas costumbres, de políticos, de todo lo malo. Uno se acostumbra a lo que le envuelve y a lo que le es conocido y sin querer constantemente comparas.
    Yo no sé si volveré, por eso, de vez en cuando me digo a mi misma que un país es sólo eso. Un país. Y que ni debes renegar ni debes vanagloriar.
    Uno viene de donde viene y por suerte ahora, uno puede decidir donde vivir. Y cuanto más lejos quieras hacerlo…allí puedes aterrizar.
    Luego, verás si te acostumbras. Porque uno puede insultar, renegar, etc, etc…del lugar donde vive. Pero la realidad es otra historia y te da en toda la cara.

    1. Un gran comentario, Maman Boheme, mejor que el texto 🙂 Al final nacer en un país no deja de ser un accidente, pero ese país se convierte en tu país, no es algo de lo que puedas deshacerte a la ligera, viaja contigo para lo bueno y para lo malo. Por eso a veces produce náuseas, a veces duele y a veces dan ganas de salir corriendo… Pero no deja de ser algo tuyo algo que en el fondo, por mucho que reniegues te acabe doliendo tanto como para no poder ver su nombre escrito en un papel (una exageración, como tantas que aparecen por aquí)

      Y es verdad, basta irte a la otra punta del globo para comparar, y las comparaciones a veces no son malas, a veces ese viajar te ayuda a ver las cosas con más perspectiva y, otras, bueno, otras puedes acabar comprendiendo que tu país no tiene remedio. O quizás que resulta menos doloroso criticar algo de lo que no has formado parte 🙂

      Muchas gracias por la reflexión… el texto intentaba ser más literario que otra cosa y no pretendía llegar tan lejos.

      1. Es imposible no llegar más lejos con tus textos Beauséant. A mi me hacen pensar. Y es maravillosa esa manera de escribir que tienes. De verdad.
        Está claro que cada uno interpretamos lo que en ese momento quizás el ánimo, nos dicta…Pero a mi me me encanta sumergirme en tus historias. Y todas me dicen muchas cosas…porque no quiero enrollarme…grrrrr
        Un abrazo!!!!

  2. nacer en un lugar
    tus raíces
    es la manera en que hablas
    Es tu acento
    lo que aprendiste de chico
    Amo a mi tierra pero prefiero vivir en Miami
    Un abrazo

    1. Al final uno le nacen en un sitio y luego va buscando su propio hueco, ¿verdad? Más que el accidente de haber nacido en uno u otro lugar es la pertenencia a ese lugar lo que define una patria. Como dices, ambas cosas no son incompatibles.

  3. Yo no tengo ese problema.
    No tengo país.
    Las banderas y los himnos me parecen inventos del diablo, si existiera.
    Si fuera por mí hoy mismo borraba todas las fronteras.

    Saludos.

  4. Sabes? tengo una amiga, que por respeto y por no querer causar polémica, no diré de qué país es. Pero veo en ella una contradicción casi irreconciliable, pues por un lado siente una vergüenza profunda por su país, y por otro lado, se alza sumamente nacionalista. En realidad diría que su caso es decepción, por lo que todos sabemos, “el gobierno”, ese elemento tan cliché y predecible. Y por otro lado, guarda amor por tu Tierra y la esperanza de verla prosperar. Pienso que un país es más que una nación, más que un gobierno, por eso hay que desenfrascarse e ir más allá de la propia cultura de la zona, que si bien, te da algo de identidad, no es tu identidad completa. Yo suelo decir que vivo en tal zona, pero no utilizo ningún gentilicio en mí, pues prefiero no limitarme y considerarme una ciudadana del mundo, por más cursi, pretencioso, raro o tonto suene.
    Así que vives en un lugar, pero tú no eres ese sitio. No te encasilles, no te limites.

  5. ¿Uno es de donde lo quieren o de donde alguien nos espera?
    de a poco me estoy quedando sin nada—
    incluso sin mucha ilusión.

  6. Del diablo, Toro Salvaje, o de sus aprendices más aventajados, los hombres.. Que en cuanto vieron algo que quería, caza, agua, oro, corrieron a levantar vallas y cavar fosos para protegerlo y ponerle una propiedad. Luego vinieron ejércitos y dioses y así, con mucha propaganda, llegamos a las patrias las fanfarrías y las banderas… Por eso esa dualidad de la que habla Kadannek, por un lado sientes la pertenencia, el peso de toda tu educación y las cosas buenas, porque siempre hay cosas buenas, que pones a un lado de la balanza frente al desengaño y la tristeza que pones en el otro.. y la balanza nunca parece inclinarse con facilidad, ¿verdad?

    Quizás el quedarse sin nada, Jo, sea sólo el primer paso de otros muchos que vendrán después. Aunque parezca contradictorio, hay veces que es más fácil construir desde una derrota que desde una supuesta victoria.

  7. Un país es, en conjunto, la suma de muchos elementos, pensamientos, sensaciones, tradiciones….”formas”

    Y dentro de eso estamos nosotros, cada individuo, con sus particularidades … Poniendo apellido a nombres …a veces difusos.

    Un abrazo -&- gracias
    Me ha hecho bien leerte, este rato aquí , en un día gris

  8. Muchas gracias, Athe por tus aportaciones… Si pedimos a la gente que defina su país siempre hablan de eso que comentas, tradiciones, pensamientos.. nunca fronteras o pensamientos elevados… Esas cosas paracen más un invento que otra cosa.

Leave a Reply

Your email address will not be published.