los gatos en Holanda

los gatos holandeseslos gatos holandeseslos gatos holandeses

Los gatos en Holanda son gordos, perezosos y de una amabilidad extraordinaria. En cuanto detectan un turista desplegando un mapa con gesto de conquistador en apuros, le rodean entre maullidos y revueltas alrededor de los pies deseosos de poder ayudar, de indicar localizaciones o explicar el siempre caótico sistema de trasporte público.

El turista, abrumado ante tanta amabilidad, debe extremar las precauciones y no fiarse nunca de ellos.

Si se siguen las indicaciones de los gatos holandeses, podemos acabar rebuscando entre los contenedores de basura en algún restaurante asiático, el mejor sushi de la ciudad, nos dirán, o viendo camiones de seis ejes entrar y salir del puerto de Rotterdam en una liturgia que ellos encuentran fascinante y que repiten casi todos los viernes.

Se acomodan en filas lo más cerca posible de la carretera y dejan sus bigotes a escasos centímetros de las ruedas que pasan rugiendo indiferentes. La tragedia, muchas veces, es inevitable y raro es el mes en que uno de esos mininos no muere aplastado por alguno de los monstruos de acero. Es algo que asumen, ante el cadáver del compañero caído moverán sesudos sus peludas cabezas y dirán con pesadumbre que todas las cosas que merecen la pena en la vida tienen su lado amargo.

Los gatos holandeses son de la escuela nihilista. Otro motivo, quizás el definitivo, para no fiarse de ellos.

los gatos holandeseslos gatos holandeses

15 thoughts on “los gatos en Holanda

  1. No me gustan los gatos pero si son nihilistas la cosa cambia.
    Yo creo que podría irme de juerga con los gatos holandeses.

    Saludos.

  2. Por supuesto, Toro, una cosa es que no sean de fiar y otra que no te puedas ir de juerga con ellos. Es más, diría que irse de juerga con gente que no es de fiar es casi una garantía de pasarlo bien (otra cosa es que vuelvas a casa sin ropa ni dinero)

    El problema, Anonymous, es que es casi imposible saber lo que anda en esas puñeteras cabezas 🙂

  3. Quiero reencarnar en un gato, si se puede nihilista… no importa si no es en holanda 🙂 pero nihilista

  4. Gracias, mucha, los gatos, en concreto, me resultan fascinantes porque nunca tengo claro lo que pasa por la cabeza. Con otros bichos es, más o menos, fácil de seguirles, pero con los gatos me pierdo…

    No me hagas mucho caso porque tampoco estuve tanto tiempo, Jo, pero en aquella zona parecía perfectamente lógico abrazar el nihilismo 😉

  5. Que bueno que trates del tema de los felinos, yo tengo uno y estoy encantada y eso que antes no me gustaban. Pero he comprobado son muy graciosos y mimosos.

    Besos.

  6. Adoro gatos y no importa su nacionalidade. Son animais mto independentes, afáveis y inteligentes. No me gustam los perros, por exemplo.
    Verdad lo k tu dices en tu entrada?

    Abrazo de Lisboa.

  7. Mi nombre es CÉU, Cielo en espanhol, pero o comentário saiu como anónimo. Mi blog se chama Ausente do Céu. Gracias!

  8. Así que en Holanda los gatos están hermosos, son amables y además descreídos jajaja nunca he podido entender bien la corriente nihilista por una lado reniegan de todo dogma pero por el otro establecen como dogma que no hay dogma ; ) si como dices no merecen tu confianza, no se hable más … rezaremos un sentido responso por las almas gatunas que pasan a mejor vida bajo las ruedas de los desalmados que liquidan a estos cicerones felinos de turistas y sin más dilación les ponemos a dieta .. jaja ¿ qué te parece si les mandamos a todos una par de horitas de bici para quemar calorías ? … lo dicho, solo a ti se te pueden ocurrir estas cosas … genial BEAU !

    Otro beso graande y muy feliz finde … !

  9. Los gatos, Maria Perlada, antes de conocerlos siempre provocan la idea de que son otra cosa. Es verdad que son independientes, que no parecen formar un vínculo muy fuerte con los humanos, pero en el fondo necesitan compañía y cariño.. Me alegra que lo hayas descubierto 😉

    Bem-vindo, Ceu, aquí, como ves, hablamos mucho de gatos 🙂 Las historias son todas ciertas y son todas mentiras, es una realidad, digamos, novelada …

    Touché, María, sin la primera norma es que no hay normas ya nos hemos puesto palos en los radios de las bicicletas antes de empezar 🙂 Oye, que no digo que no sean de fiar, pero a mi tanto gato atropellado me hace pensar que son algo más que accidentes, ya me entiendes. Que para irte de fiesta con ellos son estupendo, pero no sé, hay algo en ellos que no me acaba de convence…
    Gatos en bicicleta, jo, qué pena no haber caído antes, esa sí que habría sido una buena historia 🙂 Un abrazo enorme,

  10. Los gatos son indeoendientes y muchos dice que de todo y nada… porque con ellos nunca se sabe bien, parece que te quieren pero se van, parece que se van pero su maullido siempre está.

    Mi abraz☆

  11. Creo, Athenea, que les gusta la compañía humana, al menos a la mayoría, pero una compañía en la distancia. Simplemente tenerte a un tiro de un maullido y darte un cabezazo de vez en cuando para recordarte ese cariño por si lo habías olvidado…

  12. Soy un gran amante de los gastos y me pareció definitivamente deliciosa esta nota. No disfruté el aplastamiento minino, desde luego, pero me pareció muy interesante y sugerente. ¡Felicidades!

    1. Esa parte, es verdad, era una nota cruel, pero ellos viven en una libertad que nosotros no podemos ni imaginar, quizás sea el precio que paguen por ella.

Leave a Reply

Your email address will not be published.