entradas para el fin del mundo

El niño corre por la playa con un tarro de cristal entre las manos. El tarro, lleno de bruma y estrellas, es su única y más preciada posesión. En su interior permanecen escondidos todos los sueños del mundo.

La playa parece una infinita cinta de arena y al final de la misma se alza una enorme tienda de lona con forma piramidal. Es la típica carpa de circo pero hay algo erróneo en ella: en vez de alegres colores la tienda, que se recorta imponente sobre un cielo lleno de nubes, irradia una negrura abisal que parece tragarse la luz recibida. A su alrededor sólo queda un completo vacío… el ruido de las olas, los gritos de las gaviotas… todos esos sonidos que anuncian la presencia del mar perecen engullidos por ese tótem de aspecto maléfico.

El niño detiene su carrera y observa intrigado al hombre de un solo ojo que anuncia en la puerta entradas para asistir al fin del mundo. Su único ojo se cruza con los dos del niño, abiertos, enormes y llenos de preguntas, y le hace una burlona reverencia plagada de aspavientos. Aparta la cortina de la entrada, apenas unos centímetros para permitir al niño imaginar las maravillas que se anuncian y con voz ronca le invita a pasar al interior.

No tengo dinero, dice el niño. Aunque nada más decirlo parece arrepentirse. En realidad, piensa, no es cuestión de dinero. Le habría gustado estar en cualquier otra parte aunque no sea capaz de definir la razón de ese pensamiento.

No importa, contesta el polifemo ajeno a los pensamientos del niño. Se muerde los labios con avaricia y su ojo, que parecía muerto, parece iluminarse con un brillo sin alma. Me doy cuenta que eres alguien especial… quizás pueda dejarte pasar, se detiene un momento y parece calibrar infinitas posibilidades mientras su lengua, que parece cobrar vida propia, recorre unos labios llenos de manchas. Sí, ya lo tengo, podría dejarte pasar a cambio de ese bote tan bonito que llevas entre las manos.

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14 thoughts on “entradas para el fin del mundo

  1. ( … )
    Pero el niño aprieta el frasco entre sus manos y concentra en su interior toda la fuerza su alma limpia, su ingenuidad, su ternura, la verdad de sus sentimientos, el asombro de sus ojos que no son capaces de comprender la negrura de todo lo que le rodea pero siente su hedor y… comienza a retroceder sobre sus pasos. Retrocede despacito sin dejar de apretar el frasco ” lleno de bruma y estrellas, donde permanecen escondidos todos los sueños del mundo” que comienza a resplandecer ante el asombro del cíclope que impotente comprender que ese niño no está a su alcance. No. Gracias a todo el amor que ha recibido de su madre y de los que como ella intentan neutralizar los efectos de tanta barbarie enfocando en la luz de ese frasco que comienza a emitir un poderosísimo rayo cegador que desmantela la irresistible atracción gravitatoria que ejerce la negrura abisal de la carpa oscura … y pertenece a salvo ; )

    Perdóname , no he podido reprimirme en continuar tu precioso cuento girándolo en el aire para que brille un poquito …( como lo haces tú cuando escribes ; )
    Es que no es justo que siempre ganen los cíclopes de un ojo ¡ ni hablar! jaja solo se lo permito al cíclope de Rayuela ; )

    Muchos besos y gracias por tu oscuridad brillante ; )

    1. Perdón, antes… al final, como me salió de carrerilla, quise decir en vez de pertenecer a salvo … PERMANECER A SALVO!
      Ojalá todos los niños pudieran permanecer lejos de los malos y a salvo siempre!

  2. Empezaba a estar preocupada por tanto silencio 😉
    Lo de Polifemo es un disfraz, me lo dijo alguien a quien admiro mucho, y eso le da al cuento un final mucho más aceptable, así que me quedo con su versión.
    Esta vez no sé si me gusta más la foto o el texto, y no es decir poco. Abrazos desde el frío.

  3. Es precioso, sobre todo lo que encierra el frasco del niño y su inocencia…

    Si el niño entrega sus sueños, todo se acaba…

    El niño será inteligente y le dirá que no…

    Muchos besos es…muy bueno y precioso este relato.

  4. Es de mañana y mientras escribo tengo un frasco de cristal lleno de sueños. Los tarros de lata se machucan en el camino . Mientras las piso, juego con el ruido que voy pisando mientras llevo frágilmente lo frágil del recuerdo… En un cristal perdido en el infinito de tu cielo.

  5. Ya ves, María, siempre intento dejar los escritos sin un final cerrado, pero si hubiese elegido uno para este texto habría sido el tuyo… Ya tenemos demasiados cíclopes de mal agüero cada vez que abrimos un periódico… Muchas gracias por el aporte..

    Me vale cualquier de los que mencionas, Toro Salvaje, cualquiera menos Guillermo del Toro que seguro nos mete algún bicho raro enamorado y nos complica el guion.

    A veces, La chica triste de la parada de autobús, la vida real nos impone sus rutinas y sus movimientos y dejamos abandonados estos pequeños rincones de escapismo. No me parece mal, me gusta volver aquí sin prisas 😉

    Nunca se sabe, ¿verdad?, lo mismo el polifemo es una trampa para poner a prueba al chico, quizás no le espere el fin del mundo al otro lado.. mejor hagamos caso a ese alguien y suerte, mucha suerte con el frío…

    La vida, Sakkarah, esta llena de ese tipo de decisiones, las tomamos sin darnos cuenta, casi por azar, y muchas veces definen nuestras vidas y las vidas que nos rodean. Si fuésemos conscientes de ello nos volveríamos locos, ¿verdad?

    Eso es cierto, MUCHA, los sueños se conservan mejor en botes de cristal, se conservan mejor, puedes verlo, y hace un ruido magnífico la ser pisados. Sabia que me darías la razón… Un abrazo.

    1. Cuando escribimos largamos lo que sentimos
      Tus palabras me hacen crear
      sin saber a veces lo que digo…..

      1. Eso sí que me cuesta creerlo, a mi siempre me parece que sabes lo que quieres decir, otra cosa es que no quieras reconocerlo 😉

  6. Un niño solo con estrellas e ilusiones sabe, entiende que ese ser de un solo ojo no es lo que lleva en su frasco, muy lejos de ello el niño no se dejará engañar.
    Abrazo

  7. Hola, Beauseant. Vengo a leer desde el blog de Toro.
    Me ha gustado mucho este “carnaval de las tinieblas”, y el bote de sueños me ha encantado. Espero que no se nos rompa nunca.
    Seguiré leyendo.
    Saludos.

  8. creo que por mucho… a veces uno permanece sosteniendo ese frasco. — aunque todo esté perdido o la bruma oscura se lleve todo o nos cegue.

    ya sé quizá estoy mal.

  9. Se te dan muy bien los simbolismos, captas esos códigos que yacen palpitantes en nuestro inconsciente como colectivo, es por ello que si te leemos con atención todo resuena. Me gusta también que no lo dices de forma tan obvia, pero sí clara.. Así que lo que creí que iba a ser una historia de un mundo fantástico, sólo fue la forma en que lo veía un niño, que posteriormente enfrentará su inocencia interrumpida.. Eso duele, estos temas me chocan, pero es bueno hablarlos.

    Buen trabajo.

  10. Cierto, Anonymous, debemos tener cierta fe en los niños, quizás no sepan os motivos ni tengan las cosas tan claras, pero aún tienen ese algo instintivo que les hace tomar el camino correcto.

    Muchas gracias, Ángeles por tu visita, es un placer… Esperemos, como dices, que no se rompa nunca, o que si se rompe, tengamos a mano otro en la estantería, no conviene poner todo en el mismo bote 😉

    Estoy de acuerdo, Jo, cuando las cosas se vienen abajo debemos aferrarnos a las pequeñas cosas, al final son las únicas que importan.

    Muchas gracias, Kadannek, siempre aprendo mucho de tus reflexiones, me encanta esa palabra. Desde que cayó en mis manos cien años de soledad, me di cuenta que era posible contar algo fantástico pero terriblemente real… no con la misma maestría, claro, porque eso es imposible, pero sí usar los parámetros que conocemos todos para intentar buscar otra vuelta las historias.
    Y sí, todo el texto viene a ser eso que has descrito de una manera tan certera, la inocencia interrumpida. Eso día en el que dices joder cómo es posible esto, y te caes del árbol, puedes seguir siendo un niños, pero algo dentro de ti se rompe para siempre, no hay vuelta atrás de ese momento…

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