el puente del ahorcado

el puente del ahorcado

Llegaba pronto, en esa imprecisa hora en la que el sol no sabe si animarse a despuntar por el horizonte o rendirse de manera definitiva ante la oscuridad. Hacía frío, eso si lo recuerdo, el aire de primera hora de la mañana mezclado con la bruma del río que empujaba bocanadas de niebla en mi dirección.

Estaba justo a la entrada del puente. Mi abuela, y todo el pueblo en realidad lo conocía como el puente del ahorcado, uno de esos nombres que nadie sabe de dónde provienen. Pero esa era la memoria de la gente, en la placa puesta por el ayuntamiento en uno de los pilares sólo hablaban de un puente medieval. De esa manera tan escueta finiquitaban aquella inmensa mole de piedras.

A mi alrededor un vacío casi completo. Apenas un par de figuras borrosas tragadas por la niebla y la luz salvadora de un bar al que dirigí mis pasos.

Dentro del bar la luz era incluso más mortecina, más amarillenta y espesa. Sombras borrosas tragándose muebles grasientos, cristales empañados y un único cliente que parecía empeñado en leer su futuro al fondo de la taza de café.

Pedí otro café, solo y el camarero, con esa habilidad fruto de numerosos años ignorando a la clientela hizo como que no me escuchaba y siguió apoyado en la barra impertérrito.

Encima de la barra estaba la foto del puente que acababa de abandonar, quizás el dueño puso esa foto para evitar que los clientes tuviesen la tentación de salir a contemplar el puente real. Se trataba de una composición de poca calidad con el puente cubierto de nieve y el río detenido a sus pies atrapado en una trampa de nieve. A la derecha, un pato mirando reflexivo la superficie helada que quizás le devolvía el rostro de la misma muerte. Demasiado tarde para volar al sur, demasiado tarde para nada que no sea aceptar las cosas como vienen, ¿verdad, palmípedo amigo?

Me quite la chaqueta y me puse cerca del único comensal que se removió incómodo en la silla sin mirarme.

Ese puente, dije en voz alto intentando salir de una situación incómoda. ¿Por qué lo llamaran el puente del ahorcado?

El camarero levanto la cabeza preocupado y clavo sus ojos en los míos pero no me estaba mirando. Sus ojos escapaban detrás de mi, me atravesaban sin hacerme real. Ni tan siquiera me extrañé, me sentía a gusto en aquel bar con aquellos desconocidos y toda su decadencia acumulada durante años. Ni rastro del insomnio de días pasados, comprobé con sorpresa. No más dolor, no más culpa… aquel bar parecía el refugio perfecto para olvidarlo todo.

A mi derecha, el lugareño que leía su futuro levanto la cabeza como si una corriente de aire hubiese susurrado su nombre.

Entonces los comprendí todo. Comprendí que ya nunca llegaría a la cita con mi amigo, que ya nunca saldría de aquel bar.

Me hubiese gustado despedirme todos, es el único pensamiento que recuerdo antes de sentarme en una de las mesas del fondo. Quizás lo hice, la mayoría de la gente deja alguna nota. Una forma de escapar del olvido, de intentar atrapar algo justo en el momento en que ya es imposible recuperarlo.

Al menos ya sabía de dónde venía el nombre de aquel puente.

13 thoughts on “el puente del ahorcado

  1. Debo confesar que interpreto este texto de más de una forma y aunque no soy fanática de los finales levemente abiertos, me entrego a la especulación, a esa curiosidad insatisfecha y a esas dudas inconclusas. Lo único que diré es que hay muchos sitios con nombres que parecen salidos de la historia más trágica del mundo, que invocan un suceso sin precedentes claros porque todos los lugareños desean olvidarlo. Como sea, el dolor y el hastío de ciertos territorios nos atrapa, nos hace parte de esa historia desconocida, pero que marcó a un pueblo entero.

    Buenas noches.

  2. Me gustan los mapas y los atlas por eso mismo, kadannek, porque ves nombres y lugares que te hablan de sucesos e historias que ya han sido casi olvidadas. En los pueblos de mis antepasados, cuando hablas con los más ancianos descubres que muchos sitios tienen otros nombres, nombres extraños, que tienen una historia a sus espaldas.
    Tampoco soy fan de los finales abiertos, pero me apetecía jugar un poco con la idea 😉

  3. Qué bonito cuando se intenta atrapar algo cuando crees que ya se ha escapado y no volverás a ver, como puede ser un instante, a alguien, o simplemente algo vivido y sentido…

    Me encantó tu relato, Beauseant, un placer venir a tu blog.

    Besos.

  4. Gracias a ti, Maria Perlada, a veces vivimos atrapados en esos instantes, los intentamos repetir una y otra vez, buscando esa felicidad que creímos tener cerca y que, muchas veces, no era más que una fantasía.

    Tomo nota, Toro Salvaje, te pondremos de director artístico, sea lo que sea eso, y pediremos subvenciones por unos cuantos millones. El corto será lo de menos 😉

  5. intentar recuperar algo o quizá entenderlo y aún así seguir aunque falle, parece esperanzador aunque tenga un nombre tan largo como el olvido…
    no se si padezco de melancolía o de nostalgia… o me debato entre las dos

    en un bar como ese hasta los tragos deberian llamarse asi.

    1. Si tuviese un bar lo llamaría nostalgia… Creo que no tendría mucho éxito, pero sería un lugar bonito, ¿verdad?.. Hablando de olvido, la nueva entrada habla de eso, parece que nos has leído el pensamiento.

  6. Esta vez me perdí… en el fondo de este puente del ahorcado; ) No sé si el protagonista es el puente, su historia pasada o presente, no sé por qué aparece “la abuela” ¿ es un pueblo conocido para el protagonista? ¿por qué siendo así todo le resulta tan extraño y mucho más él a ellos? ¿ el bar es una trampa? ¿ es todo una metáfora sobre la melancolía de un pasado incierto en el que a veces nos terminamos por suicidar? …

    … ya casi hago cumbre… voy a ello ( aunque te diré que te he leído en varios ratos, días…
    Pero ahora que por fin he encontrado tiempo en condiciones ( propicias; ) te estoy comentado )

    MuaaksS!

    1. Genial, ya te has puesto al día 🙂 Muchas gracias por la escalada que has hecho hasta aquí ..
      Sabía que esta historia saldría confusa porque estaba muy clara en mi cabeza. Siempre pasa, cuando las cosas las llevas al papel se apelotonan de mala manera.

      Pero sí, las idea iba un poco en lo que cuentas, creo que lo complique demasiado 🙂

  7. Mejor te comento la siguiente tb aquí porque aunque no tiene ninguna importancia ..
    ¿ Quizá quisiste decir? ..
    Se ha metido de vuelta al ( a la) oscuridad de la que venía*
    Como ves estoy pensado en ti jajaja

    Voy con lo que me sugiere…

    Antes que nada, tremenda la imagen !!!
    Parece el casco de una armadura ensangrentada, la cabeza de un alien…( lo siento, tengo una mente muy calenturienta ; )

    Has descrito tan bien a esos recuerdos dolorosamente enclenques que sin embargo nos aplastan por sorpresa en la oscuridad de la noche que por esta vez no te digo nada más…
    Solo…
    Que ojalá un día deje de doler.

    Gracias BEAU, un inmeenso placer!!!

    Y perdóname si me retraso … aunque sea tarde, siempre llego a donde quiero llegar ; )

    Muy muy feliz verano ( aunque ya sé que tú y la felicidad os miráis de reojo .. atrévete a mirarla directo a los ojos ella tiene aun más miedo que nosotros y se queda; )

    PD

    1. Es verdad, se ha colado un gazapo, es como dices, de vuelta a la oscuridad..
      Creo que soy una de esas personas que mira demasiado hacia atrás y eso no es bueno, porque además no lo hago con sinceridad. Siempre imagino las cosas mejores de como fueron en realidad. El escribir es una forma de escapar de eso. Cuesta aprender a manejar esos recuerdos, pero es como todo, una cuestión de práctica 🙂

      La imagen, lo dije un poco más arriba, es de un cementerio, no pude pensarla mucho, pero es como la foto del 81, primero sabes que debes hacerla y luego ya decides que hacer con ella.

      No te preocupes, que la felicidad no se nos escapará siempre 😉

      Un abrazo y muchas gracias.

  8. Tienes el don de hacer que la niebla del ayer recorra pasillos imaginarios, creo que el que leí anterior, y este tienen ese toque que haces tan bien, gracias. Me ha encantado ambos, felicitaciones.
    Abrazo

    1. Me quitas un peso de encima 🙂 Como decía por ahí arriba, según lo iba escribiendo me parecía que me estaba metiendo en un charco del que no sabría salir.. Me gustaría pensar que los textos que van apareciendo tienen una línea de unión, para mi muchos están relacionados aunque las historias parezcan no tener nada que ver…

      Un abrazo

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