el escarabajo rey

el escarabajo rey

 

Cuando el escarabajo rey llega a la pubertad toma una decisión irrevocable: debe elegir una flor que, en un acto de amor sin fisuras, será la única flor que conocerá en su vida. En ella buscará refugio, de ella comerá y, llegado el momento, en ella morirá.

El primer paso es recorrer el territorio para buscar a su elegida. Con extremo cuidado medirá el grosor de cada tallo, la rugosidad de la corteza o el amargo sabor de su savia. La búsqueda comienza con la llegada de la primavera y el suelo se convierte en un pequeño volcán en plena ebullición de coleópteros frenéticos que intentan encontrar al mejor ejemplar en una lucha contra el tiempo. Si tardan mucho en hacerlo pueden quedarse sin nada, lo que supone una condena a muerte. Si deciden demasiado rápido pueden no elegir con sabiduría. Ellos aún no lo saben, pero la realidad es que no hay forma de acertar.

Una vez tomada la decisión el escarabajo rey deposita en la base de la planta los huevos que, con algo de suerte, serán fecundados por alguna de las hembras que hasta el momento se han movido en los bordes del territorio, ajenas por completo al ritual.

Finalizada la puesta el escarabajo mirará con cierta nostalgia su hogar por última vez y comenzará la escalada.

Es un esfuerzo titánico que puede llevar casi un día, pero el pequeño insecto no desfallece hasta lograr llegar a lo alto de la flor elegida. Darse la vuelta derrotado no es una opción válida: una vez depositados los huevos se han convertido en menos que nada para el resto del enjambre.

Una vez en lo alto todos y cada uno de los escarabajos abren sus caparazones emitiendo al unísono un sonido que es perfectamente audible y que se propaga como un pequeño temblor por el prado. Es un grito de victoria al comprobar las magníficas vistas que tienen desde su nuevo hogar. Desde allí arriba miran con desprecio y agitan sus antenas con desaprobación ante las pobres elecciones de sus compañeros. La suya es la mejor flor de todas, la más recia, la más olorosa.

De alguna forma todos son felices en la soledad de sus almenas.

Es complicado calcular cuanto pueden aguantar allí arriba. A veces llegan tormentas traicioneras y deben correr a refugiarse bajo las hojas. Otras, un frío atroz congela a los infelices bichos que caen tiesos desde las alturas sin entender nada de lo ocurrido.

Poco a poco, con el paso de los meses, las flores van muriendo y los insectos con ellas. En algún momento sólo quedará uno de ellos, el último ejemplar de todos los que subieron. Desde ahí arriba se asomará una última vez a lo alto de su amada y se sentirá extasiado al comprobar que la suya es la mejor flor de todas, la única superviviente.

Orgulloso de su pequeña hazaña abrirá su coraza una última vez y sentirá como se le rompe el pequeño caparazón al no poder albergar tanta felicidad. Es un ataque al corazón, y mientras cae de nuevo a tierra mirará por última vez a su querida flor y pensará que no puede quejarse de nada, que ha tenido una buena vida.

17 thoughts on “el escarabajo rey

  1. Todos los seres tenemos nuestras travesías, nuestras propias adversidades y formas de superar la derrota o disfrutar del triunfo. Esas decisiones de cuestiones que parecen tan obvias, tan instintivas, pueden marcar la diferencia en cada vida. Así se trata de las elecciones “que todos tenemos que hacer”. Ahí entra el papel tan importante de trazar nuestro plan, de ejecutarlo con el mejor criterio posible, no para ser el mejor ni el más apto, sino para vivir bien, sana y respetuosamente.
    Una belleza poética esta entrada, igual que la anterior en donde te dejé un mensaje. Un gusto leerte, aunque me demore.

  2. wooowww ya hubiese querido Féliz Rodríguez de la Fuente narrar semejante espectáculo con la mitad de poesía de lo que lo has hecho tú. Ya luego, si quieres, lo extrapolamos a la vida de cada uno de nosotros pero… no vamos a ponernos intensos de parte lunes, no? 😉

  3. Gracias, kadannek, tus comentarios siempre complementan perfectamente el texto 😉 me sorprenden los insectos porque parecen haber borrado la parte de las decisiones. En ellos todo es instinto, pero un instinto básico, primario.. nada que ver con esa forma de complicarse la vida que tenemos los humanos. En el fondo, y aunque parezca una contradicción, quizás ellos sean más libres.

    Nada, nada Stand by, nada de ponerse intensos, esto sólo habla de unos bichos y nada más.. guiño guiño

    Totalmente de acuerdo, Toro Salvaje, deberían hacerlo y sin embargo son los grandes ignorados en los documentales. Menos mal que ellos no tienen de esas cosas modernas como la televisión, con su flor les vale.

    Los humanos, castigadora, necesitamos más cosas en nuestra vida. Corremos como locos buscando la gran pregunta y sus no menos grandes respuestas. Nos llenamos de cosas que nunca nos satisfacen, y al final un pequeño insecto te hace entender que no, que las cosas eran mucho más sencilla.. gracias a ti, por leerla 😉

  4. Hacía tiempo que no leía una historia tan romántica, ni una unión tan grande sin firmar un papel.
    Me ha gustado mucho leerla, tanto que me ha dado envidia sana las vistas que tiene el escarabajo desde ahí arriba, desde lo alto de su flor.
    Besoss

  5. Hasta dan ganas de ser un escarabajo rey y salir en primer plano de uno de esos reportajes del National, sonriendo al mundo desde la mejor flor y proclamando ¡Soy el Rey del mundo!
    Saludos.

  6. Subestimamos tanto a la naturaleza porque nadie nos explica ni tenemos el suficiente candor de humildad para seguir maravillandonos damos por hecho todo y por eso somos las criaturas más egoístas incapaces de valorar lonque hay alrededor de cada una de las criaturas que habían el mundo

    Todo lo que hay que apreciar

  7. Gracias, Vanessa, es verdad, ellos no necesitan papeles ni legalidad, eligen de una manera mucho más libre de lo que podamos hacerlo nosotros…

    Por desgracia, Alfred, los pequeños escarabajos son los grandes olvidados de los documentales que sólo quieren leones y elefantes 😉

    No tengo claro si lo somos o lo que queremos ser, myriam.. quizás dependa del día, ¿no?

    Nos hemos colocado en un lugar muy alto, Jo, que hemos dejado de pensar en lo que creemos tener por debajo.. y, sin embargo, como dices, nos queda mucho por aprender.

  8. Delicia de texto, hay tanta sensibilidad que la vida vista de esa manera resulta románticamente más bella, un gusto tú blog, placer conocerlo.
    Saludos

  9. Gracias, Mucha, es mi primera historia de amor 😉

    Creo, Anonymous que pasamos media vida complicando las cosas y la otra media intentando simplificarlas. No en todo, claro, pero deberíamos aprender algunas cosas de los insectos y de otros bichos “menos evolucionados” que nosotros… Gracias.

  10. “De alguna forma todos son felices en la soledad de sus almenas”

    Las sienten como esa parte que eligieron y una vez dado el paso … No cabe lugar para la duda o pensamiento , por contra nosotros … Pensamos, repensamos, y al elegir …en la soledad de esa cumbre … En lugar de contemplar las vistas de lo que está añoramos lo que fue o fantaseamos con lo que pudo haber sido.

    Un abrazo

  11. Quizás ellos sean un poco conformistas, Athe, pero tienes toda la razón, nosotros corremos y corremos, parece que siempre estamos a punto de llegar y nunca acabamos de llegar a lado alguno. Nunca contemplamos las vistas, o disfrutamos con lo que tenemos, preferimos mirar a la planta de al lado y nos enfadamos pensando que lo del otro lado siempre es mejor…

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