el día de la extraña marea

Parecíamos un grupo de pingüinos, extraños y temerosos, reunidos para contemplar el final de su existencia. Sobre nuestras cabezas, el cielo llevaba horas agrupando nubes en remolinos cada vez mayores para realizar el truco final de su actuación y el aire, cargado de electricidad, erizaba nuestros cabellos y empujaba a las olas cada vez más cerca de nuestros pies.

Nadie parecía entender nada, pero nadie parecía querer moverse de aquel lugar.

Algunos de nosotros, casi al unísono, levantamos las cámaras hacia el centro del huracán, lo hicimos con timidez, sabiéndonos sacrílegos al hacerlo. A mi derecha, el viento me hizo llegar algo parecido a una plegaria en labios de una mujer demasiado joven para un rezo que sonaba demasiado antiguo. Algunas personas siempre esperan que el fin del mundo les sorprenda preparadas.

Es como estar atrapado en una novela de Banville, susurraste en mi oído. Y no pude evitar reírme ante lo absurdo que era todo aquello.

el día de la extraña marea

Se marcharon, los dioses, el día de la extraña marea. Las aguas de la bahía, toda la mañana bajo un cielo lechoso, habían crecido y crecido, alcanzando alturas inusitadas, las pequeñas olas inundaban una arena reseca que durante años no había conocido otra humedad que la lluvia y lamían las mismísimas bases de las dunas.

El mar, John Banville.

9 thoughts on “el día de la extraña marea

  1. Gracias por compartir este texto. Sin duda el mar tiene un milagro misterioso en su interior, a veces pareciera que algo insospechado y revelador vendrá rugiendo desde sus profundidades; una verdad, una historia, un sonido, algo que nos salvará de algún modo. Hay algo sanador en la marea, un susurro que lo dice todo y a la vez parece nada.

  2. Todos los finales, Toro Salvaje, deberían ser algo épico, algo que hiciese digno de ser recordado todo lo que existía antes de ese final. La vida, por desgracia, nos suele arrebatar la épica y el honor. Al final peleamos por un miserable empate. Quizás, como dice María del Rosario porque no exista forma de conocer cuándo ocurrirá y, claro, no podemos estar cada hora de cada día intentando buscar la épica en todo lo que hacemos 🙂

    Todo el libro de Banville, Kadannek, es un homenaje al mar, aparece en muchas partes del libro, pero también la forma en la que esta escrito, la prosa (y la buena traducción) parecen el balanceo del agua… Y sí, es extraño, con el paso del tiempo damos ignoramos muchas de las cosas que nos rodean, pero el mar, no sé, es casi imposible estar al lado y no quedarse un rato viéndolo y poniendo en orden las ideas….

  3. Todo lo que está relacionado con el mar me encanta, y estoy de acuerdo con Xavi, de que el final es majestuoso, me ha encantado, especialmente ese lamer las mismísimas bases de las dunas.

    Un placer haber estado en tu blog, Beauseant.

    Besos.

  4. ¡Es la segunda vez que intento comentarte! la anterior tras escribiste una barbaridad ( te has librado) me dio por ampliar la increíble fotografía que has hecho y lo borré todo jaja soy así de boba.. me quedé tan frustrada que me fui, en fin. Entonces te escribí que a veces al ver estas imágenes tuyas te envidio tantísimo que ni te lo imaginas .. yo no sé hacer nada en fotografía y sin embargo me fascina veros a los artistas que conseguís estas maravillas … te decía q Banville, como Proust, son de esos orfebres de la descripción que te hacen oler las palabras de hace cincuenta años como si su fragancia estuviera deletreada en el instante en el las lees. Esta fantástica fotografía tuya es como fantasmal… como si el mar fuera bruma y lo inundara todo.. a mi no me recuerda un final… me recuerda al Holandés Errante jaja y sí, es cierto tb a aquella marea altísima que recuerda Banville .. es verdad, sus letras son como el mar…. ese balanceo que sientes en la orilla mientras el romper de las olas a tus pies va hundiéndote hasta casi hacerte perder el equilibrio …. a mi me lo cura todo el mar.. cuando estoy preocupada, agobiada, cuando no sé qué hacer, siempre me voy a mirar el mar y vuelvo nueva y fíjate que soy del interior, pero tengo algo muy fuerte con el mar. Gracias, leerte es casi tan bueno.

    Un beso grande!

  5. María Perlada, algunas personas hemos nacido en lugares sin mar y, sin embargo, nos reconforta verlo.. Banville es experto en crear ese tipo de imágenes.. Muchas gracias, el placer es tenerte por aquí.

    Mal hecho, María, en este blog apoyamos cualquier tipo de desvarío, incluidos los de los autores 🙂 y de artistas tenemos poco, insistimos, probamos y a veces van saliendo cosas.. ese tipo de fotos, tienen su parte técnica, claro, pero como el día no venga con las nubes bien colocadas…
    Escribí el texto semanas después de haber leído ese libro, comprendí entonces que era uno de esos libros que no acaban al terminar la última frase, que viven contigo, viajan contigo y, aún mejor, te llevan a otros sitios… La descripción es perfecta, es un orfebre, un tipo que persigue cada frase y cada palabra hasta que funcionan como quieren… con Banvile hice algo que no suelo hacer, mirar sus letras en el idioma original para apreciar ese trabajo de pulido y encaje.. es de esos libros que parecen no hablar de nada y hablan de todo..
    Como decía arriba, algunos hemos nacido lejos del mar y lo sentimos cerca..
    Muchas gracias por pasarte y por las reflexiones.. Un abrazo.

  6. Por ahí leí que dejabas la poesía para otro momento. Sin emgargo este texto está cargado de ella.
    Mi vínculo con el mar es muy fuerte. Por eso me arrebató el comentario de María, me emocionó eso de que el mar todo lo cura.
    ¿Sabés? Yo creo que nadie está preparado para el final. No de la forma en que vulgarmente se lo piensa. Pero que sí lleva adentro una esencia de su finitud. Quizás por eso frente a la naturaleza desplegándose, se fasciné y sea capaz de enfocar una cámara y compartir con el futuro la belleza, por encima de su propia vida.

    1. Lo oí en boca de una amiga hace tiempo, hay personas que ante un desastre levantan la cámara y tratan de morir haciendo una foto. Creo que lo dijo como algo estúpido, algo negativo, a mi me pareció poético.. una buena forma de marchase. Nadie esta preparado, cierto, por eso cada uno debe asumirlo como pueda, a través del arte, de la religión…
      Gracias por ver poesía en esas líneas…

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