…ultimamente, Joan me habla constantemente del desengaño amoroso, como si se tratase de un mal presagio (o de un golpe de suerte, según se mire), como si quisiese prepararme el cuerpo para algo…. que tiene un fuerte potencial liberador, dice, en tanto que a uno le entran ganas, cuanto menos, de matar a dios y quedarse más Nietzsche que largo… todo eso dice últimamente….
4 me han valorado con 5.00 sobre 5..¿qué opinas?
Cuando se siente perdido en medio de la noche el niño enciende cerrillas que le muestren el camino con luz insegura. El niño camina y camina sin encontrar nunca el rumbo correcto, y llega un momento en que las pequeñas cabezas de azufre escasean en el fondo de la caja. El niño, aterrado ante la oscuridad sin final que parece susurrar su nombre a cada paso, decide empezar a quemar recuerdos.
Muchos años después el niño, convertido en anciano por la fuerza del tiempo, llora al sentir la muerte rondando y no poder recordar si había sido feliz en algún momento de su vida.
4 me han valorado con 4.00 sobre 5..¿qué opinas?

Al salir del instituto, dos veces por semana, nos reuníamos en los viejos campos de fútbol tras la fábrica. Decían que para jugar, pero no era un juego, era algo más. Aquel balón y esos seis palos clavados en tierra, eran la línea recta entre la realidad de cada día y nuestros sueños. Mientras nos rompíamos nuestras rodillas en campos infames soñábamos con el día en que, por fin, lo haríamos en estadios repletos con multitudes rendidas a nuestros pies.
Ganamos muy pocos partidos, pero no importaba, siempre volvíamos a intentarlo, con los puños apretados y soñando, porque soñar era algo que aún no nos habían arrebatado. Nuestro entrenador rumiaba furioso en la banda mientras anotaba cosas en una libreta y movía sus torpes piezas por el campo. Para él, un hombre cansado con un divorcio complicado a sus espaldas, quizás nosotros fuésemos su forma de redimirse ante una vida que se le escapaba sin darle muchas explicaciones.
Para ninguno de nosotros aquello era un juego. Y eso explica la rabia y la frustración cuando los años fueron pasando y nos dimos cuenta que aquel camino no llevaba a ningún sitio. Poco a poco bajamos los brazos y abandonamos, así de sencillo. Ninguno de nosotros reconocería hoy a los chicos llenos de barro que miraban a la cámara con la sonrisa de quien sabe cual será su lugar en el mundo.
El entrenador si parece acordarse de todo aquello, y lo hace con el ritmo lento de una cerveza, mientras se pasa las manos por un cabello inexistente y te mira con los ojos hundidos. En esos ojos puedo leer todo aquello de lo que huíamos por campos de tierra y barro.
Es extraño, algo tan único e irrepetible, y lo único que sabemos hacer es pactar un empate a cero con la vida.
2 me han valorado con 5.00 sobre 5..¿qué opinas?
“Que te cuente, dices, y pienso en la pobre Shahrazade, obligada a contar historias para salvar su vida. Cuéntame, insistes. Y te cuento. Y me acerco vete tú a saber para qué. Y de repente estoy en tu baile. Y nunca hemos sido tanto nosotros mismos como esta noche en este antro. Al fondo, dos cuerpos se retuercen en el baño. A su lado tú y yo.
Se golpean con las paredes de esmalte.
Tú y yo.
Se s e p a r a n.
Tú.
Se anudan.
Yo.
Cada uno de los sentidos:
one-step.
Java.
Zarabanda y pasacalle.
Twist again, querido.
Yo rock.
Tú roll.
Nos balanceamos.
Entrechocamos.
Galleamos.
Sardaneamos.
Es el último fox-trot.
Jerkeo en un swing final que inunda el suelo y las cañerías.
Tú galopas.
Tú beguineas.
Tú joteas.
Emprendes el vuelo.
BandeRilleas.
Apuntas
Cazas y cruzas.
Zefireas.
Samba del séptimo cielo.
Pasodoble de los cuerpos satisfechos.
Cha-cha-chá de los sentidos felices.
Luego, al fin, no tengo más nada que decir…
más nada que contar…
Estoy agotada.
Fin.”
· sí, este era un cuento para enrojecer a las caperucitas, a nuestra manera, claro, pero un cuento..
5 me han valorado con 4.80 sobre 5..¿qué opinas?